Mohamed Zrug: “No queremos que el exilio sea el destino de las próximas generaciones saharauis”

por Sofía Montoya Radio Pichincha
Cincuenta años después del desplazamiento de miles de personas del Sáhara Occidental, el pueblo saharaui continúa reclamando su derecho a la autodeterminación. Desde los campamentos de refugiados en Argelia, las mujeres han sostenido un proyecto de educación, salud y organización comunitaria, mientras las nuevas generaciones crecen lejos de su territorio.
Cincuenta años de exilio no han borrado la identidad de un pueblo que sigue reclamando el derecho a decidir su futuro. El Sáhara Occidental, antiguo territorio bajo administración colonial española, permanece en la lista de territorios no autónomos de Naciones Unidas. Su proceso de descolonización continúa pendiente y miles de saharauis viven en campamentos de refugiados en territorio argelino.
«Somos uno de los 17 últimos territorios del mundo cuyos pueblos están pendientes de descolonización», afirma Mohamed Zrug, diplomático y jurista saharaui, quien sostiene que la lucha de su pueblo no ha terminado con el fin del dominio colonial español, sino que continúa frente a la ocupación de parte de su territorio por Marruecos.
Para Zrug, el desplazamiento de la población saharaui tiene un punto de inflexión en 1975, cuando, tras la muerte del dictador Francisco Franco, España y Marruecos suscribieron los Acuerdos de Madrid, que establecieron la administración del territorio por Marruecos y Mauritania, sin transferir la soberanía. El diplomático considera que ese acuerdo fue ilegal y que sus consecuencias recayeron sobre la población saharaui.
«Más de 200.000 personas» tuvieron que abandonar su territorio y buscar refugio en Argelia, relata. A ese desplazamiento se sumaron, según denuncia, persecuciones, asesinatos, desapariciones forzadas y la división del territorio mediante un muro de aproximadamente 2.720 kilómetros, rodeado de campos minados.
Zrug también denuncia la existencia de presos políticos saharauis y el aprovechamiento de los recursos naturales del Sáhara Occidental. A su juicio, el conflicto no puede entenderse únicamente como una disputa territorial: representa una vulneración del derecho de un pueblo a decidir su destino.
La resistencia también se construye desde las mujeres
En medio de las condiciones adversas del refugio, la población saharaui ha sostenido sus formas de organización y vida comunitaria. Zrug destaca especialmente el papel de las mujeres, quienes han levantado y organizado los campamentos durante estas cinco décadas.
«Nuestras mujeres han levantado estos campamentos como una expresión de dignidad, de resiliencia y de resistencia», señala.
El diplomático explica que, pese a las limitaciones económicas y a la dependencia de la cooperación internacional, se ha construido un proyecto de organización social que garantiza educación gratuita y universal, servicios básicos de salud y participación política y comunitaria.
La apuesta, sostiene, es proyectar una sociedad democrática, abierta y con igualdad de condiciones entre hombres y mujeres, sin abandonar el objetivo principal: regresar a su territorio y vivir en soberanía y autodeterminación.
Una lucha que interpela al mundo
Para Mohamed Zrug, la causa saharaui también está vinculada con la defensa del derecho internacional en un escenario global marcado por conflictos, intervenciones y presiones sobre la soberanía de los pueblos.
Durante la entrevista, destacó que 152 países respaldaron en la Asamblea General de Naciones Unidas el reconocimiento de la condición colonial del Sáhara Occidental y el derecho de su población a la autodeterminación y la independencia.
«Nuestra gran fortaleza es que este es un pueblo sometido a una condición colonial reconocida por el mundo», afirma. Sin embargo, cuestiona la capacidad de Naciones Unidas para hacer cumplir los principios recogidos en su propia Carta y advierte que el debilitamiento del multilateralismo afecta también a otros pueblos.
Sobre Ecuador, espera que la solidaridad expresada por organizaciones sociales, movimientos populares, sindicales y de mujeres se mantenga, independientemente de las posiciones de los gobiernos.
Las nuevas generaciones y el derecho a volver
Uno de los momentos más personales de la conversación llega cuando Zrug habla de sus hijos. Él mismo llegó a los campamentos de refugiados cuando tenía seis años y hoy intenta transmitir a las nuevas generaciones el sentido de pertenencia a su pueblo.
Reconoce que es cada vez más difícil pedir a los jóvenes que sigan confiando en una salida política y negociada cuando han nacido y crecido en el exilio, sin conocer su territorio.
«Comprendería la frustración de cualquier joven saharaui que ha nacido en campos de refugiados y que se pregunta cada día por qué se le ha impuesto ese destino, cuando puede vivir en condiciones de paz y tranquilidad en su propio país», expresa.
A pesar de esa frustración, insiste en que la causa no debe olvidarse y que todavía existe espacio para la esperanza.
Cincuenta años después, el pueblo saharaui sigue esperando regresar a su territorio. Para Mohamed Zrug, preservar la identidad, sostener la organización comunitaria y mantener viva la reivindicación de autodeterminación son parte de una misma lucha: que el exilio no determine el futuro de quienes todavía no han podido conocer su país.
Mira la entrevista completa aquí:
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17 de septiembre de 2026
