Mientras en occidente discutíamos sobre el fin de la historia, China construía el futuro.

Analizar China con objetividad significaría admitir que el mercado no es una ley natural, que la planificación puede pertenecer al futuro, que el Estado puede ser algo más que el administrador de la rentabilidad privada y que la modernización se resiste a coincidir con la occidentalización. 

Pasquale Liguori