15 de junio de 2026

¿Quiénes quieren realmente que Irán tenga una bomba nuclear?

Geopolítica Rugiente.com
Entre los conocedores profundos del conflicto iraní-israelí, cuyo origen data de antes del 12 de junio de 2025, se manejaba la información de que Benjamín Netanyahu sopesaba (desde hace mucho tiempo) como una táctica de extrema necesidad forzar a que la República Islámica de Irán obtuviese una bomba nuclear si esa contingencia le coadyuvaba, al primer ministro israelí, mantener vigente su agenda de poder consistente en: 

  1. Dominio central sobre la arquitectura de Israel.
  2. Destrucción absoluta del sistema de poder iraní y la subsecuente abrogación de la soberanía efectiva de Irán.
  3. El hegemonismo totalizante del geopoder israelí sobre toda la región.

Hace exactamente un mes, en estas páginas, se recordó que Netanyahu y algunas facciones del establecimiento de seguridad de Israel plantaron, en la narrativa política endógena y exógena del estado israelí, la idea de que Irán se haría, en un horizonte inmediato, de un arsenal nuclear y que, debido a lo que representa Irán para la continuidad de Israel, era un imperativo existencial la guerra a toda escala contra los iraníes, siempre, por supuesto, con el respaldo de los estadounidenses y los espacios más importantes de Occidente.

Por eso, una guerra absoluta contra Irán es una norma inescindible para las facciones que componen dicha élite y por más que Irán sea dañado significativamente, ese cuadro tendrá sabor a poco ya que un Irán debilitado no debería estar en la Hoja de Ruta de ningún presidente estadounidense.
El primer ministro Benjamín Netanyahu es, desde la década de 1990, una de las figuras más importantes de esta corriente de poder, pero no es la máxima ni tampoco él es el pilar decisivo de este cuerpo porque hay otros tomadores de decisiones y aún cuando Netanyahu ya no esté presente, en este mundo físico, este poder fáctico seguirá subsistiendo.

Cuando Netanyahu asumió su primer período como primer ministro (mandato que duró entre junio de 1996 y julio de 1999) ya hablaba del Irán nuclear y de la exigencia de detener ese supuesto proceso mediante la guerra con la participación activa de los EEUU y sus principales aliados, Inglaterra y países europeos.
Más aún, Netanyahu, en febrero de 1993, cuando era miembro de la Knéset​, escribió un artículo sobre el tema en el periódico, Yedioth Ahronoth, en el cual dijo Es nuestro deber asegurarnos de antemano de que [Irán] no encuentre los medios necesarios para llevar a cabo esta ambición.

No debemos confiar en la suposición de que consideraciones racionales sobre una posible respuesta israelí disuadirán esta mentalidad fanática. La disuasión por sí sola no es una respuesta israelí suficiente ante el peligro de la bomba musulmana. Israel debe actuar con firmeza para frustrar este peligro que amenaza nuestra propia existencia.

Desde esa perspectiva, una vez que Netanyahu fuera ungido como primer ministro -por un apoyo decisivo de la Jabad Lubavitch-, imponiéndose sobre los círculos secularistas que eran adscriptos al partido demócrata clintonista, en ambientes estadounidenses vinculados a los grupos de interés de Israel, daban por sentado que Netanyahu llevaría a cabo medidas agresivas contra Irán y la amenaza existencial que supone el poder iraní para la viabilidad del proyecto israelí, lo dijimos el 12 de mayo pasado.
En otras palabras, las facciones israelíes que integra Netanyahu, son las primeras deseosas de que Irán desarrolle una bomba nuclear, pero, en tanto y en cuanto, los escenarios subsecuentes sean los predichos o queridos por la estrategia en común que tienen dichas facciones. Con esto, presionan políticamente a sus aliados occidentales para que operen el marco de guerra constante contra Irán, a pesar de las evidencias claras que indican que, durante toda su gobernanza, Alí Jameneí se oponía a tener un armamento nuclear.

Durante décadas, el máximo liderazgo de Irán no necesitó de una bomba nuclear para impedir su derrota y frustrar planes de sus adversarios, y, la prueba más elocuente de ello, es que la tecnología militar que Irán está usando, desde la Guerra de los Doce Días, hasta el presente, está siendo suficiente para bloquear su caída y derrota.
Las capacidades disuasorias que el poder iraní viene implementando, hasta el momento, le están dando resultados positivos, a la par de los daños severos que ha sufrido; pero esta situación podría cambiar porque hay grupos de seguridad y político-religiosos iraníes que presionan para que, definitivamente, Irán se transforme en un miembro del Club Nuclear. 

Estas fuerzas son las que vienen contradiciendo el accionar de los sectores dialoguistas o acuerdistas con EEUU y son quienes saben que el país tiene instalaciones nucleares ocultas y hasta cantidades de uranio que desconocen los extranjeros. Estos grupos creen que, tarde o temprano, Irán tendrá el recurso armamentístico nuclear para que sus rivales lo dejen de hostigar.

Desde la perspectiva analítica israelí, Ron Ben Yishai afirmó, en su columna de Ynet, del sábado 13 de junio,  además, el régimen iraní se ha fortalecido considerablemente en la región y ha consolidado su estatus de potencia. En primer lugar, porque sobrevivió al ataque de Israel y Estados Unidos, y en segundo lugar, porque los estados árabes del Golfo —Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait y Bahréin— constataron que Estados Unidos era incapaz y no estaba dispuesto a protegerlos de los ataques iraníes.

Este hecho también refleja una tendencia a normalizar las relaciones con Israel. En otras palabras, los estados del Golfo no se apresurarán ahora a normalizar sus relaciones con Israel, sino más bien con Irán, y vemos que esto ya está ocurriendo, confirmando todas las previsiones de escenarios reales y resultantes que hicimos desde este medio.

Lógicamente, tras esta fase de la actual guerra, continuarán la rivalidad por la influencia y el hegemonismo regionales, donde Irán actuará como un polo de poder admitido en los hechos y ya no como el país núcleo de la Resistencia.


Post 15 de abril de 2026:
Cuando Trump señaló que acabará con la civilización persa, más exactamente con la Nación iraní que es multiétnica, claramente estaba insinuando el empleo de armas nucleares. En el fondo este es el sueño húmedo del sionismo. Estos sicópatas nazi fascistas no bromean cuando dicen que lo piensan hacer.
Ya son muchas voces en el mundo, en las que me incluyo, que creen que Irán debe dar paso a desarrollar armas nucleares, el contexto geoestratégico actual lo exige. Es la única forma de que el club de Epstein piense dos veces antes de arrojar bombas nucleares sobre Irán. Se debe seguir el ejemplo de Corea del Norte.
Considero que la No Proliferación como había señalado anteriormente esta camino al cementerio. Hay otros Estados que han expresado su intención de contar con armas nucleares. De hecho, se sospecha que Turquía ya las puede tener. Esto es una consecuencia directa del vigente orden multipolar. La No Proliferación solo es posible en un orden unipolar o bipolar.
La victoria del pueblo iraní sobre el anglosionismo y la gran corriente de opinión favorable de los pueblos del mundo a favor de Irán ha creado condiciones inmejorables para que Irán abandone el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP). La opción alternativa sería que la ONU y el famoso derecho internacional exija a Israel que desmantele sus armas nucleares y permita las inspecciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), pero es obvio que eso no sucederá.
​Hemos visto el genocidio del pueblo palestino y la destrucción completa de Gaza por parte del sionismo y la burocracia internacional no ha hecho nada para impedirlo.

​Vale recordar el siguiente post del 4 de marzo: https://x.com/ASovereign30930/status/2029149857362141267 #Irán #NoProliferación #ArmasNucleares #GenocidioPalestino #Gaza #Sionismo 

La imagen muestra mosaico de 1500 años de antigüedad de los tres Magos visitando al Jesús recién nacido, vestidos con atuendo persa antiguo auténtico. La palabra «Magi» en sí deriva de los sacerdotes zoroástricos de Irán. ​Ravenna, Italia
Mario Ramos

@EstrategoPol

​Teherán: Manifestaciones de grupos iraníes frente a la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán. Los manifestantes se oponen a cualquier acuerdo con EEUU que vulnere los objetivos máximos de Irán. Asimismo, cuestionan el rol del canciller iraní y su equipo en las conversaciones con EEUU.  
Sectores iraníes radicales protestan contra Abbas Araghchi y Ghalibaf por el acuerdo con EEUU.
Grupos radicales iraníes salieron a protestar este día contra el canciller Abbas Araghchi y el presidente del Parlamento Mohammad Bagher Ghalibaf por el acuerdo emergente con Estados Unidos, coreando consignas como «Muerte a Araghchi, el deshonroso capitulador», «Araghchi, ten vergüenza, deja a América» y «Ghalibaf, Araghchi, ¡renuncien, renuncien!»



De la superioridad en el campo de batalla al apalancamiento estratégico: toma forma la nueva doctrina posbélica de Irán

Análisis del día – 15 de junio de 2026
Por el personal del sitio web de HispanTV
El memorando de entendimiento, destinado a poner fin a la última fase de la guerra de agresión de EEUU e Israel, es esencialmente la codificación política de una realidad en el campo de batalla.

Lo ocurrido en las últimas semanas no es simplemente un proceso de alto el fuego ni un acuerdo temporal de desescalada. Más bien, marca la transición desde una confrontación militar directa hacia una lucha política altamente compleja, una que en cualquier momento puede volver a convertirse en una guerra abierta, especialmente con el desquiciado y sediento de sangre “régimen sionista”.
El punto aquí es que la ausencia de guerra no significa necesariamente paz. En este contexto, el fin de la guerra militar representa el inicio de una guerra política, que puede volver a intersectarse con el fuego militar, especialmente dado que el adversario es el “régimen sionista”.
Para Irán y el eje de la resistencia en general, el enemigo no ha logrado alcanzar ninguno de sus objetivos militares o políticos declarados en esta guerra, a pesar de una agresión militar sin precedentes, asesinatos de alto perfil y bombardeos sistemáticos de infraestructuras civiles y críticas.
Es este fracaso militar —y no una buena voluntad diplomática— el que constituye la base del entendimiento actual, el cual, en una situación ideal, se espera que evolucione hacia un acuerdo a largo plazo.

Esta distinción es sumamente importante. Teherán no percibe el momento actual como el fin de la guerra impuesta. Lo considera como la etapa inicial de una nueva fase dentro de la misma guerra, una fase en la que la diplomacia misma se convierte en otro campo de batalla.

Período posterior a la guerra y nueva doctrina
El primer punto y el más fundamental a considerar es que Irán rechaza la dicotomía simplista y engañosa de guerra versus paz. Aunque el acuerdo para poner fin a la guerra impuesta se mantiene como un documento de la autoridad de Irán, alcanzado después de que el enemigo fracasara en el campo de batalla al no lograr sus objetivos, en realidad no es más que el inicio de un camino de guerra política.
Esto no es un ejercicio de sutilezas semánticas, sino una realidad estratégica. Un enemigo derrotado no se transforma en un socio cooperativo; se convierte en una bomba de tiempo resentida. Y un enemigo resentido, particularmente uno con el probado apetito del “régimen sionista” por ataques preventivos, aprovechará cualquier intermedio para rearmarse, recalcular y eventualmente violar los términos de la calma.
La primera y quizá más importante consecuencia política de la guerra es, por lo tanto, la consolidación de este marco de resistencia. La idea de que la presión en un frente puede aislarse de los demás ha colapsado por completo. Cualquier futura confrontación con un componente del eje ahora conlleva el riesgo de activar múltiples escenarios simultáneamente.
Precisamente por eso, el sur del Líbano ocupa una importancia tan estratégica en las negociaciones actuales. La continuación de cualquier acto de agresión u ocupación, específicamente en el sur del Líbano, no es una zona gris ni un retraso técnico. Es una violación clara del entendimiento para poner fin a la guerra. En cualquier guerra, inmediatamente después del cese de hostilidades, se espera que la parte ocupante evacúe los territorios ocupados sin demora.
El enemigo debe elegir: o retirarse por completo e inmediatamente, admitiendo así que su presencia siempre fue ilegítima, o permanecer, en cuyo caso Irán declarará nulo el alto el fuego. No hay tercera opción.
La posición de Teherán es que la escalada militar y la diplomacia ya no pueden separarse en dos vías paralelas. Un ataque contra Líbano, Gaza, Siria o intereses iraníes en otros lugares no sería tratado como un evento de seguridad aislado. Se consideraría una interrupción deliberada del proceso de negociación y, por lo tanto, requeriría una respuesta proporcional.
En la superficie, la proporcionalidad suena medida y contenida. Pero dentro de la doctrina estratégica iraní, significa lo suficientemente dolorosa como para restablecer la disuasión. Un solo sobrevuelo israelí podría ser respondido con una andanada de misiles. Una incursión terrestre limitada podría desencadenar una respuesta de múltiples frentes desde Líbano, Siria e Irak. En esta interpretación, la proporcionalidad se convierte en una escalera de escalada cuyo primer peldaño ya se encuentra peligrosamente alto.
Los próximos días, particularmente hasta la esperada firma formal del entendimiento el viernes en Ginebra, se consideran, por lo tanto, en Teherán como una fase crítica de verificación. Se está evaluando si Washington y Tel Aviv están realmente preparados para cumplir las obligaciones asociadas con el fin de la guerra ilegal e injusta en todos los frentes, incluido el Líbano.

Arquitectura de la “confianza cero”
Este énfasis en la “verificación” revela una de las realidades estructurales más profundas y lógicas que han moldeado el pensamiento estratégico iraní: la desconfianza absoluta hacia Estados Unidos.
Debido a la experiencia repetida de traición y mala fe por parte de Estados Unidos a lo largo de los años, el entendimiento emergente se construye sobre una confianza cero hacia la otra parte. Esa expresión, “confianza cero”, no es una queja diplomática, sino un concepto formado por una experiencia amarga.
Funcionarios y analistas iraníes señalan décadas de mala fe estadounidense, promesas incumplidas, escalada de sanciones, asesinatos y ataques militares ocurridos incluso en medio del proceso diplomático. La frase “bombardear la mesa de negociaciones” se ha vuelto particularmente importante en el discurso iraní porque encapsula la creencia de que Washington utiliza con frecuencia la diplomacia de forma táctica mientras aplica simultáneamente presión militar.
Esto implica que cualquier acuerdo, ahora o en el futuro, debe funcionar como si la otra parte fuera a romperlo mañana. Y los únicos acuerdos que pueden sobrevivir a ese supuesto son aquellos respaldados por garantías inmediatas, inherentes y efectivas.
En lugar de depender de garantías de instituciones internacionales o compromisos occidentales, Irán está decidido a anclar la disuasión en sus propias capacidades inmediatas. Dos instrumentos están en el centro de este marco disuasorio: el estrecho de Ormuz y la amenaza de una represalia militar decisiva.

El estrecho de Ormuz permanece bajo la soberanía de facto de Irán. El veinte por ciento del petróleo mundial pasa por ese estrecho cuello de botella. Cada buque cisterna, cada aseguradora y cada nación importadora de petróleo sabe que Irán puede, en cuestión de horas, sumir a los mercados energéticos globales en el caos.
Esto otorga a Irán un enorme poder de presión durante períodos de crisis como este, pero también funciona como un mecanismo activo de cumplimiento capaz de garantizar la adhesión a futuros acuerdos. En otras palabras, la disuasión ya no es un comportamiento temporal de guerra, sino que se está institucionalizando como un componente permanente de la arquitectura diplomática de Irán.

La segunda garantía es la integración del Frente de la Resistencia y la capacidad de responder militarmente en múltiples frentes, porque la preparación militar no se trata como un obstáculo para la diplomacia, sino como su garante esencial. Irán demostró, en el período previo al entendimiento actual, que podía unificar al Movimiento de Resistencia Islámica del Líbano (Hezbolá), a los grupos de resistencia iraquíes y al movimiento popular yemení Ansarolá en una red estratégica coordinada contra el enemigo.
Esto no es una alianza de conveniencia, sino un sistema de disuasión regional bien organizado. Un ataque contra los intereses iraníes ya no exige necesariamente una respuesta militar iraní directa. Un cohete desde Líbano, un dron desde Yemen, un ataque desde Irak: todos estos pueden enmarcarse como actos autónomos de resistencia, pero cada uno responde a cálculos estratégicos. Esto otorga a Irán una superioridad asimétrica y la capacidad de infligir daño a sus enemigos sin involucrarse directamente.
Esto explica por qué Irán insiste en que las opciones militares, el margen de maniobra económico y la posibilidad de suspender las negociaciones deben permanecer disponibles hasta que entre en vigor un acuerdo final.

La cuestión nuclear ocupa un lugar distinto pero importante dentro de este marco. El compromiso de Irán de no producir armas nucleares no es una declaración nueva ni un anuncio sorprendente. Es uno de los principios permanentes de la doctrina de defensa iraní.
Al reafirmar una posición existente en lugar de ofrecer una nueva concesión, Irán neutraliza cualquier intento occidental de exigir un “retroceso nuclear” como victoria en las negociaciones.
El mensaje es claro y directo: ya dijimos que no queremos una bomba. Eso era cierto antes de la guerra, durante la guerra y después de la guerra. Por lo tanto, no se nos pida renunciar a algo que nunca buscamos, como si se hubiera ganado un nuevo logro. Esto cierra efectivamente una importante carta de negociación.

El pueblo como garantía clave
Sin embargo, quizás la dimensión más decisiva de la doctrina emergente se refiere al papel de la movilización popular. La presencia activa del pueblo en el terreno se considera necesaria para garantizar la integridad de los futuros procesos de negociación tras el fin de la tercera guerra impuesta. Cuando existen estrechos navales, misiles balísticos y milicias en el frente, ¿por qué invocar a la población? La respuesta está profundamente arraigada en la historia política reciente de Irán.
La Revolución Islámica de 1979 fue un levantamiento popular. La guerra impuesta de los años 80 se sostuvo gracias a fuerzas paramilitares voluntarias. En las dos últimas guerras impuestas, el pueblo estuvo en la primera línea, apoyando tanto al liderazgo como a las fuerzas armadas.
La participación pública, por lo tanto, cumple varias funciones simultáneamente: refuerza la cohesión nacional, fortalece la disuasión al mostrar resiliencia y evita que actores externos exploten divisiones internas durante negociaciones sensibles.
Al pedir una presencia popular activa como garantía para las negociaciones, Irán está logrando dos cosas al mismo tiempo.

Imperativo estratégico: Irán combina una sólida preparación militar con diplomacia asertiva | HISPANTV
Según cualquier criterio convencional, los períodos diplomáticos suelen asociarse con una marcada reducción de las tensiones militares. Las mesas de negociación sustituyen a los campos de batalla, los comunicados diplomáticos reemplazan las señales militares y la aparente calma crea la impresión de que la confrontación ha quedado en un segundo plano.

Primero, se trata de externalizar la presión interna. Una población movilizada crea una realidad política que ningún negociador puede ignorar. Si la otra parte espera que Irán haga concesiones bajo presión económica, una población movilizada señala que el coste de abandonar la mesa es menor que el coste de un mal acuerdo.

Segundo, el propio acto de movilización es en sí mismo una victoria. El pueblo se convierte tanto en escudo como en espada contra cualquier enemigo que confunda el silencio popular con debilidad.
La humillación, el descrédito y la derrota del enemigo deben ser recordados constantemente. En cualquier negociación futura, se debe aparecer desde la posición de una potencia victoriosa en el campo de batalla, manteniendo la ventaja sobre una parte derrotada que no tiene otra opción que aceptar el fin de una guerra que impuso a una nación de casi 90 millones de personas.
El requisito previo para tal postura es una comprensión correcta de las condiciones en las que se encuentra el enemigo. La victoria, en este marco, no es un eslogan. Es una evaluación basada en datos de las líneas de suministro del enemigo, sus fracturas políticas, su agotamiento económico y su moral.
Solo conociendo exactamente cuán debilitado está el enemigo se puede negociar desde una posición de fuerza genuina y autoridad indiscutible.


Irán impone un nuevo equilibrio regional tras más de cien días de guerra

Tras más de cien días de campaña militar emprendida por Estados Unidos e Israel contra Irán, ambas partes han acordado detener las hostilidades y poner fin a la inestabilidad regional.
Hispan TV           Por Xavier Villar
El texto sobre la mesa trasciende la noción clásica de tratado de paz para operar como una delimitación precisa. Teherán ha insistido en calificarlo como un memorando de entendimiento, una elección terminológica que establece el marco para futuras conversaciones y refleja el escepticismo de unas autoridades que negocian a la sombra de décadas de rupturas unilaterales y el historial de incumplimientos de Washington.

Los contornos inmediatos del entendimiento se filtraron a través de los canales diplomáticos regionales. El primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, confirmó el cese de las operaciones en todos los frentes, una inclusión que abarca explícitamente a Líbano. Casi simultáneamente, Mohamad Baqer Zolqadr, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, detalló la contrapartida material más urgente: el levantamiento inmediato del bloqueo naval estadounidense en el estrecho de Ormuz. Estos anuncios, despojados de retórica celebratoria, dibujan el mapa de una realidad geopolítica donde la coerción militar ha agotado su utilidad.

Comprender la génesis de este acuerdo exige analizar la anatomía del fracaso estratégico estadounidense. La administración de Donald Trump cometió tres errores fundamentales que demolieron la ilusión de una primacía total en Asia Occidental.

El primero se remonta a 2018, con la retirada unilateral del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA). Lejos de ser lamentado en Teherán, aquel acuerdo era visto por amplios sectores como el epítome de un arreglo asimétrico. Su abandono por parte de Washington demostró algo aún más estructural: la dependencia exclusiva de la voluntad política de la Casa Blanca. Al recurrir a la «presión máxima», Estados Unidos legitimó la tesis iraní sobre la efimeridad de sus compromisos. Frente a ese precedente, las autoridades iraníes valoran el actual memorando precisamente por romper con aquella dinámica. El texto se percibe como equilibrado en su estructura general, destacando una diferencia crucial respecto al pasado: la verificación del cumplimiento será recíproca, sometiendo a ambas partes a los mismos estándares de escrutinio y desmontando la asimetría de vigilancia que lastró la diplomacia nuclear durante una década.

El segundo error, de naturaleza militar, tuvo lugar en junio de 2025. Israel lanzó una ofensiva aérea convencido de que un golpe decapitador paralizaría al Estado iraní, una premisa que se desmoronó ante la dispersión estratégica de Teherán. Paralelamente, la administración Trump confió en que sus bombas penetradoras destruirían el programa nuclear, pero la infraestructura subterránea resistió. La respuesta iraní reveló entonces una mutación doctrinal profunda. La supremacía militar estadounidense se sustenta en la premisa del «campo de batalla transparente»: la capacidad de detectar, analizar e interceptar amenazas mediante redes de alerta temprana y sistemas de radar avanzados. El contraataque iraní se dirigió al nervio cognitivo de esas redes, cegando los sistemas de detección y desarticulando la certeza operativa del adversario. Al desactivar la capacidad de «visión completa» del Pentágono, Teherán alteró los cimientos de la doctrina de superioridad aérea estadounidense. Si el adversario no puede ver, no puede predecir; y si no puede predecir, su superioridad tecnológica se vuelve un activo ciego. El concepto de disuasión dejó así de basarse en el volumen de fuego para asentarse en la capacidad de inducir la ceguera estratégica y paralizar el ciclo de decisión.

El tercer error se consumó el 28 de febrero de 2025, con el desate de una guerra total orientada al cambio de régimen. Netanyahu y Trump buscaban el colapso estructural de la República Islámica, pero el resultado fue la regionalización inmediata del conflicto. La doctrina militar iraní operó bajo una lógica de denegación estratégica: su objetivo primario residía en impedir que el adversario alcanzara un triunfo decisivo, una ecuación donde la mera supervivencia operativa y la prolongación del tiempo equivalen a la victoria. Al comprobar que el triunfo rápido era una quimera, Washington se vio obligada a pivotar hacia una salida diplomática. El memorando actual es la materialización de ese repliegue.

Este desenlace certifica una mutación estructural en la naturaleza del conflicto. Durante décadas, la confrontación entre Teherán, Washington y Tel Aviv se mantuvo en una «zona gris» de sanciones, guerras delegadas, sabotajes y operaciones cibernéticas. La guerra reciente ha arrastrado esta rivalidad hacia una confrontación de sistemas, donde la arquitectura militar, los corredores energéticos, las cadenas de suministro globales y las redes cognitivas operan como un único tablero interconectado. Esta transición implica la disolución completa de las fronteras entre el tiempo de paz y el tiempo de guerra. Las cadenas de suministro, los algoritmos de navegación marítima y los sistemas de compensación financiera se han integrado en el cálculo militar: la guerra ya no ocurre al margen de la economía global, la economía global es el teatro donde se libran las batallas más decisivas.

En este nuevo paradigma, la geografía ha sido reconvertida en un instrumento de disuasión soberana. Históricamente, el estrecho de Ormuz fue leído por los analistas occidentales como una vulnerabilidad iraní, dada la dependencia de su economía del flujo energético. El conflicto ha invertido esta ecuación. El levantamiento del bloqueo naval, exigido por Teherán y aceptado por Washington, trasciende la mera concesión táctica. Representa el reconocimiento implícito de que el coste de mantener la asfixia marítima superó la capacidad de tolerancia de la economía global. Ormuz ha dejado de ser un simple cuello de botella para erigirse en un mecanismo de presión sistémica, capaz de transmitir un shock económico desde Asia hasta Europa y convertir los mercados globales en una extensión del campo de batalla.

La inclusión de Líbano en el cese de hostilidades revela una dimensión que trasciende la lógica securitaria convencional. En el imaginario político de Teherán, el Levante opera como un nodo esencial en la articulación de la umma, esa comunidad transnacional cuya cohesión descansa en la adhesión a un proyecto de soberanía que desafía las fronteras del orden westfaliano. La resistencia libanesa deja atrás la categoría de aliado táctico para erigirse en la encarnación de un sujeto político colectivo que rehúsa la subordinación. Cualquier agresión contra los suburbios del sur de Beirut se procesa, en consecuencia, como un ataque directo a la posibilidad misma de autodeterminación de este horizonte compartido. Washington se vio forzada a aceptar un alto el fuego integral al comprender que intentar fragmentar estos teatros de operaciones implicaba desencadenar una respuesta destinada a proteger la integridad de una comunidad que se reconoce, más allá de las divisiones estatales, en una lucha común contra la hegemonía colonial.

El memorando de entendimiento, en última instancia, no resuelve las fricciones de fondo. El programa nuclear, el arsenal de misiles y la presencia militar estadounidense permanecen como archivos abiertos. Lo que se ha firmado es la congelación del enfrentamiento, el tránsito hacia una fase de conflicto de baja intensidad donde la inteligencia, la guerra cibernética y la presión económica reemplazarán a las operaciones convencionales.

Asia Occidental ha entrado en una etapa donde la potencia ya no se mide exclusivamente por el inventario de misiles, sino por la capacidad de transformar la geografía, la economía y la información en herramientas de desgaste. Irán ha demostrado su aptitud para convertir las sensibilidades estructurales de su adversario en puntos de fricción continua, mientras Washington ha comprobado que la supremacía material no garantiza la resolución política. Este nuevo equilibrio se basa en la mutualidad de la vulnerabilidad sistémica. Estados Unidos posee la capacidad de infligir un daño físico devastador, pero Irán ha demostrado poseer la capacidad de infligir un daño funcional paralizante. En esta nueva arquitectura, la disuasión no emana de la amenaza de aniquilación, sino de la certeza de que cualquier escalada convertirá al agresor en rehén de sus propias redes logísticas y de su opinión pública, incapaz de absorber el shock de una interrupción prolongada de sus flujos vitales. Entre estos dos extremos se consolida un sistema de disuasión más complejo, más frágil y profundamente ajeno a los dictados unipolares de las últimas décadas.


Nota de Diego Pappalardo: Bueno, después de un fin de semana cargado de juegos entre las partes, está cerca la firma del memorándum de entendimiento entre EEUU e Irán.
En primer lugar, hay que decir que este memorándum estaba en la gama de lo previsible, junto con un acuerdo parcial final.
En sí, no tiene nada de extraordinario ni tampoco de inesperado.
Ya mencioné, en su momento, la convicción pakistaní de que tendrán éxito en detener la guerra y en una firma de un acuerdo. Esto se reforzó también con la participación fuerte de Catar, en el último fin de semana, con conversaciones in situ realizadas en Teherán.
Además, en el sistema iraní había gente que en mayo de 2025 quería cerrar un acuerdo con Trump.
El asesinado Ari Larijani también formó parte de esta línea (cuyos integrantes no son homogéneos).
Además, recordemos que Alí Jameneí aceptó el Tratado Nuclear con Obama y los europeos y que no quería ninguna guerra máxima con los estadounidenses antes de 2027.
Respecto de los opositores que hay dentro de Irán al entendimiento:
Estos sectores protestaron hace unos días y pidieron la dimisión del canciller Araqchi y del presidente del parlamento Qalibaf.
Hay que diferenciar lo siguiente: estos manifestantes que son considerados parte del “ala fundamentalista” recibieron algunas críticas por ese proceder de otros grupos del área fundamentalista.
También resalto que seguirán subsistiendo las críticas internas al entendimiento durante los próximos meses ya que forma parte de una dinámica que se instaló en el ambiente socio-político iraní.
Está descontada la fragilidad de algunas dimensiones del entendimiento/acuerdo parcial, y que hay -y habrá- interesados en las tres partes (Israel, EEUU e Irán) en hacer colapsar la cancelación de la guerra y en excluir de la realidad un posterior acuerdo iraní-estadounidense.
Pero, obviamente, sobre ello trabajarán las palancas que sí quieren que se produzcan ambas cosas.
De eso se trata también y en definitiva todo esto: en actuar para hacer la Historia porque no está predeterminada.
Y para concluir, recordar lo que sostuvimos insistentemente:
El ciclo de guerra de 2023-26, ocurrido en Asia Occidental, no generaría ni conduciría a una guerra global y esta región será readaptada al pluriverso geopolítico (lo cual no significa una panacea eterna).
El grado de asertividad de los análisis de prospectiva sólo pueden ser confirmados por la realidad. Sin más.

El Ministro de Defensa de Israel, Katz, sobre el hecho de que Israel pretende mantener su libertad de acción contra Irán:
Israel debe garantizar que continuaremos teniendo la capacidad de actuar de forma independiente en el futuro para evitar que Irán obtenga armas nucleares, y el Primer Ministro Benjamín Netanyahu y yo hemos instruido a las Fuerzas de Defensa de Israel para que se preparen para esto.
Israel no retirará tropas de las zonas de seguridad en Líbano, Siria y Gaza. Las Fuerzas de Defensa de Israel continuarán protegiendo nuestras fronteras y ciudadanos de las amenazas de las fuerzas y organizaciones yihadistas, extrayendo una lección clave de los eventos del 7 de octubre.

El reportero del Canal 12 israelí, Amit Segal, cita a un «alto funcionario israelí» que, refiriéndose al acuerdo que se está gestando, dijo: «Este es un acuerdo de mierda».
Un alto funcionario israelí a Ynet:
Es un mal acuerdo. Nadie está contento con él. Entienden que no es bueno para nosotros y perjudica los intereses israelíes.
Lo que es preocupante es que Israel no puede influir y su voz no se escucha.
Es principalmente un «acuerdo de la Copa del Mundo – celebraciones del 250 aniversario para el 80 cumpleaños de Trump».
El objetivo es comprar un poco de tranquilidad para todos los grandes eventos que están ocurriendo en los EEUU en este momento. No es realmente algo que vaya a funcionar.
Yair Lapid, líder de la oposición del régimen sionista
Este acuerdo (Irán-EEUU) es una derrota para Netanyahu.
Dicen:

Las delegaciones de EEUU e Irán celebrarán una reunión virtual hoy para firmar un acuerdo de paz. Por supuesto, esto es más un memorando inicial.

Rabbí ultraortodoxo: Israel no tiene derecho a existir porque está dirigido por una mafia secular y no respeta el pacto.
Hitler ofreció deportar a un millón de judíos a la Palestina ocupada, pero Chaim Weissman lo impidió para evitar crear una mayoría demográfica de judíos religiosos.
Netanyahu quiere destruir la identidad Haredi a través del reclutamiento forzoso en la olla de fusión del ejército israelí.
Los palestinos tienen derecho a exigir sus derechos.


¿Por qué Irán apostó todo a los misiles balísticos y abandonó la carrera por los cazas de quinta generación?
Un reciente análisis revela la lógica de una de las decisiones militares más estratégicas de las últimas décadas. El fallecido comandante de la Fuerza Aeroespacial del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica explicó antes de su muerte (junio de 2025) por qué Irán priorizó el desarrollo de misiles balísticos sobre la modernización de su flota de cazas.
Brecha tecnológica insalvable
Mientras potencias como EEUU, China y Rusia alcanzaban cazas de quinta generación (F-35, J-20, Su-57), Irán, con una economía e industria más pequeñas, hubiera tardado décadas en alcanzarlos. Según el comandante:
¡¡ Si hubiéramos seguido el camino del mundo, hoy estaríamos en tercera generación, con 50 años de retraso!!
Estrategia asimétrica efectiva:
En lugar de perseguir una tecnología donde la desventaja era permanente, Irán invirtió en misiles balísticos de última generación. El resultado: un arsenal con vehículos hipersónicos, múltiples ojivas y cabezas de reentrada maniobrables. Esto les permitió «ponerse cara a cara» con sus adversarios.
Cooperación técnica duradera:
La base de este desarrollo fue una estrecha colaboración con Corea del Norte, que durante décadas suministró misiles Hwasong-5 y Hwasong-6, tecnología, componentes y cientos de expertos residentes en Irán. Esa cooperación incluyó la fortificación subterránea de lanzaderas y fábricas.
Prueba de fuego real 
Desde abril de 2024, con los enfrentamientos abiertos contra EEUU e Israel, y los posteriores ataques a gran escala en junio de 2025 y febrero de 2026, el arsenal iraní demostró ser un disuasivo creíble, resistiendo los intentos de destrucción en tierra.
Irán no buscó competir donde la derrota estaba asegurada (cazas), sino que creó una capacidad ofensiva propia —basada en misiles— que ningún otro rival regional ha igualado. Una lección de guerra asimétrica aplicada a la defensa nacional.
El tiempo ha dado la razón a Irán. Los USA con todo su poder aéreo, incluso, apoyado con el poderío naval, no ha podido enfrentar exitosamente a los misiles persas.


El portavoz del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, a través de X:
La agresión sionista en Dahiyeh ha demostrado una vez más que Estados Unidos carece de la voluntad o la capacidad de cumplir con sus compromisos. No se pueden ganar puntos dando luz verde al régimen.
El juego del buen policía y el mal policía se ha vuelto aburrido.
Si careces de la voluntad y la capacidad de cumplir con tus compromisos, no puede haber ninguna conversación sobre continuar por este camino.
 

El jefe del Ejército israelí, Eyal Zamir, ordena la intensificación de las operaciones terrestres y de fuego en el sur del Líbano, informa Yediot.
Zamir declaró que el Líbano es el actual «centro de gravedad» y aprobó los planes del Comando del Norte para profundizar las operaciones de maniobra terrestre contra Hezbolá.
«Continuamos operando en el Líbano para fortalecer la defensa de los asentamientos del norte y profundizar el daño a Hezbolá mediante operaciones de maniobra terrestre y fuego sistemático», declaró Zamir.
Mayores avances operativos, dijo, acelerarán la «erosión y desintegración» de Hezbolá en el frente sur, con acuerdos de seguridad finales que se establecerán a través de negociaciones mediadas por Estados Unidos entre Israel y el gobierno libanés.​​​​​​​​​​​​​​​


Asistente del Líder Supremo iraní y miembro del Consejo de Conveniencia, Mohammad Mukhbar:
La división de roles en «apaciguamiento y agresión» entre Estados Unidos y el régimen israelí es repetitiva e inaceptable.
Tampoco es confiable la sonrisa diplomática estadounidense, ni es tolerable la salvajidad sionista!
En defensa del Líbano, no tenemos cortesías con nadie, y daremos una lección lamentable a los agresores.

Teherán está considerando posponer su represalia con misiles planificada contra Israel para dar una oportunidad a los esfuerzos de apaciguamiento de Trump y potencialmente alcanzar un acuerdo marco esta noche, informa Ynet.
Qatar está mediando las conversaciones, con una propuesta que, según se informa, implicaría la eliminación inmediata del bloqueo naval a Irán y la reapertura del Estrecho de Ormuz en lugar de una flexibilización gradual.
Fuentes dijeron que Irán había planeado llevar a cabo un ataque con misiles por la noche, potencialmente programado durante importantes transmisiones televisivas, pero lo retrasó varias veces después de recibir mensajes directos de Trump.
Trump advirtió que cualquier ataque que desencadenara un ciclo más amplio de escalada podría poner en peligro las negociaciones y dejar a Irán responsable del colapso del esfuerzo diplomático.
Se dice que el presidente de EEUU está sopesando concesiones adicionales para mantener las conversaciones en marcha y asegurar un acuerdo.
Una fuente de seguridad israelí dijo que el primer ministro Benjamín Netanyahu esperaba que el ataque en Beirut provocara una escalada y descarrilara la diplomacia, pero las negociaciones han continuado a pesar del incidente.

El presidente Trump a través de Truth Social:
El acuerdo con la República Islámica de Irán ya está completo. Felicitaciones a todos!
Por la presente, autorizo completamente la apertura sin restricciones del Estrecho de Ormuz y, simultáneamente, autorizo la eliminación inmediata del bloqueo naval de los Estados Unidos.
Barcos del mundo, arranquen sus motores. Dejen que el petróleo fluya!

Según el NYT citando a tres funcionarios iraníes, Irán canceló el ataque planeado contra Israel en represalia por los ataques a Beirut tras la intervención del presidente Trump, quien, a través de intermediarios, instó a Irán a actuar con moderación.

Paquistán publica detalles del memorando de entendimiento:
Levantamiento de sanciones contra Irán
Liberación parcial de fondos iraníes congelados: De los 28 mil millones de dólares, se liberará una cantidad que oscila entre los 10 y los 14 mil millones de dólares.
Un alto el fuego completo en todas las áreas y la retirada de Israel del Líbano
El uranio todavía está presente en Irán, así como las instalaciones nucleares.
Se establecerá un fondo de compensación para Irán por un valor de 300 mil millones de dólares
Se levantará el bloqueo de EEUU contra Irán
Irán gestionará el Estrecho de Ormuz y recibirá los honorarios más tarde.

Benjamín Netanyahu, le dijo al presidente Trump que las fuerzas israelíes no se retirarán del Líbano y que Israel no se considera obligado por la cláusula del Líbano en el Memorando de Entendimiento entre EEUU e Irán, según Maariv. 


Seyed Mohammad Marandi, analista político iraní familiarizado con las negociaciones:
«Contrariamente a algunas especulaciones, no había un texto final antes de su ataque criminal. Fue este ataque el que obligó a Trump a aceptar las demandas de Irán, especialmente en relación con Líbano.»
«La estupidez de Netanyahu se volvió en su contra. Este es un retiro histórico del ‘Imperio del Mal’. Cualquier violación del acuerdo será recibida con una respuesta dura y decisiva de Irán y el Eje de la Resistencia.»
«Si Netanyahu no cumple con el acuerdo, no habrá implementación y el mundo sabrá quién y qué entidad es la culpable de la inminente catástrofe económica.»
 

Itamar Ben-Gvir:
«El acuerdo de Trump no nos obliga. Israel no está subordinado a América; somos un estado independiente y soberano. No somos socios en este acuerdo, que no se preocupa por nuestra seguridad y no nos obliga de ninguna manera».

Yair Golan, líder del partido de oposición «Demócratas»:
Netanyahu es el mayor fracaso estratégico en la historia de «Israel», y el reciente acuerdo entre EEUU e Irán se concluyó sin nuestra participación, por lo que reemplazarlo se ha convertido en una necesidad de seguridad urgente.
Es hora de barrer a Bibi bajo la alfombra, como cualquiera podría haber predicho desde el 7 de octubre. Lo reemplazarán con alguien igualmente malvado, y los medios de comunicación occidentales dirán
«mira, Netanyahu fue destituido, ahora Israel puede ser perdonado por sus crímenes».

Medios israelíes:
Irán amenaza con hacer estallar el acuerdo si las fuerzas del ejército israelí no se retira

La revista The Atlantic consideró que Washington «tiene poco que celebrar» pues perdió en tiempo récord una guerra contra un adversario muy peligroso.


En toda la región, los acuerdos avanzan en silencio incluso cuando las guerras se amplian, atando la normalización a un sistema que prospera en el conflicto.

Líbano: ascienden a tres mil 798 los mártires por agresión israelí
Los ataques de “Israel” contra el Líbano desde el pasado dos de marzo ya dejan un saldo de casi cuatro mil fallecidos y una cifra superior a los 11 mil heridos.

Los aficionados mexicanos dan una despedida eufórica al equipo nacional de fútbol de Irán. 
Un ambiente de fiesta y hermandad deportiva se vivió en Los Ángeles, California, donde una multitud de aficionados—con una notable presencia de la comunidad mexicana—brindó una calurosa y enérgica despedida a la selección nacional de fútbol de Irán.
Cientos de fanáticos se congregaron a las afueras del hotel de concentración y en las inmediaciones de los entrenamientos para mostrar su apoyo al conjunto de Oriente Medio, consolidando una inesperada pero vibrante conexión entre ambas aficiones.
Entre banderas iraníes, sombreros charros y camisetas de fútbol, los asistentes corearon consignas de aliento, convirtiendo la partida del equipo en una auténtica celebración callejera.
Agradecimiento del plantel: Jugadores y cuerpo técnico del combinado iraní expresaron su sorpresa y profunda gratitud por las muestras de afecto recibidas en territorio estadounidense, destacando la calidez del público hispano.

«Trump aceptó descongelar 24 mil millones de dólares en activos iraníes congelados, pero se niega a anunciarlo públicamente», dijo Mohsen Rezaei, ex comandante del IRGC y ahora asesor del líder supremo iraní.

Imágenes satelitales confirman la destrucción total de un radar de alerta temprana estadounidense en Bahréin tras el ataque iraní del 11 de junio
Las imágenes muestran la destrucción completa del sistema AR-327 emplazado en Jabal ad Dukhan, junto con dos depósitos de combustible de aviación en la base aérea Sheikh Isa, también en Bahréin, alcanzados por misiles balísticos iraníes.

El acuerdo de paz con Irán se firmará mañana, — Trump.
También declaró que el Estrecho de Ormuz estará abierto para todos.
Según él, Irán supuestamente no recibirá ningún pago, y su uranio enriquecido será confiscado en un «momento adecuado».
«En el momento adecuado, cuando todo se calme, recogeremos el polvo nuclear, enterrado profundamente bajo poderosas montañas de granito hundidas, gracias a nuestros excelentes bombarderos B-2 y sus brillantes pilotos, y lo destruiremos, ya sea en Irán o en los EEUU», escribe Trump.
 

«Trump nos tendió una trampa» — en Israel, hay duras críticas del próximo acuerdo entre EEUU e Irán
 – Fuentes israelíes de alto rango de la publicación Ynet creen que el futuro acuerdo perjudica los intereses de Israel, no elimina las amenazas clave relacionadas con los programas nucleares y de misiles de Irán, y no será duradero.
 – «Nuestra voz no se está escuchando. Este es un mal acuerdo. Nadie está contento con él. Todos entienden que es malo para nosotros y perjudica los intereses israelíes»,
 dijo uno de los interlocutores de la publicación.
 – Otra fuente fue aún más dura:
«Trump nos tendió una trampa».
 – Otro funcionario israelí declaró que en la región, el acuerdo se percibe como «el resultado de la presión de Irán y las concesiones de EEUU». Según él, «a corto plazo, un acuerdo así se considerará un fracaso».

El portavoz de Irán para la Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento iraní:
No se debe caer en un error de cálculo.
Incluso si se desea un acuerdo o un memorando de entendimiento, el camino hacia él pasa por disciplinar al régimen sionista.
Si este perro rabioso no es controlado, antes de que la tinta del entendimiento (memorando de entendimiento) siquiera se haya secado, morderá nuestra propia pierna.
 

Funcionarios estadounidenses e israelíes confirman que CENTCOM fue notificado antes de que ocurriera el ataque en Beirut (y lo autorizó). 

12 de junio de 2026. En un vuelco diplomático colosal, los medios estatales de la República Islámica han filtrado las cláusulas y exigencias del acuerdo preliminar alcanzado de urgencia entre los gobiernos de Donald Trump y el régimen de Teherán. El documento establece un alto el fuego inmediato de 60 días en todos los frentes de Asia Occidental —incluyendo el Líbano— para congelar las hostilidades y reanudar las negociaciones formales sobre el programa nuclear iraní, desactivando la inminente invasión estadounidense a la Isla de Kharg.

El propio ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, compareció ante la televisión satelital para confirmar que la primera fase del memorándum está diseñada para destrabar el estrangulamiento logístico global. «El memorándum incluye el levantamiento del bloqueo naval y la cuestión del estrecho de Ormuz», declaró el jefe de la diplomacia persa, detallando que el tráfico marítimo internacional de petroleros y buques mercantes se normalizará por completo en un plazo máximo de 30 días bajo la supervisión de las fuerzas regionales.

El borrador del acuerdo preliminar, aceptado a grandes rasgos por los enviados del Pentágono y el Departamento de Estado, impone una serie de compromisos de enorme calado político y financiero para los Estados Unidos, estructurados como garantías previas al diálogo definitivo:

Soberanía y Retirada.
Wasington se compromete formalmente al principio de no injerencia en los asuntos internos de Irán, al respeto de su integridad territorial y a ordenar la retirada gradual de sus flotas y bombarderos pesados de las zonas adyacentes a las fronteras de la República Islámica.

Asfixia Petrolera Suspendida.
La Casa Blanca suspenderá de inmediato todas las sanciones ejecutivas contra la venta de petróleo crudo, productos petroquímicos y derivados iraníes, otorgando a Teherán libre comercio en los mercados de Asia y Europa.

Desbloqueo de Fondos.
EEUU autorizará la liberación de 24,000 millones de dólares en activos iraníes congelados en bancos extranjeros durante el periodo de negociación. Como muestra de buena fe («pago por adelantado»), la mitad de esa cantidad ($12,000 millones) debe transferirse a cuentas del Banco Central de Irán antes del inicio formal de las mesas de diálogo.

Megaplan de Reparación Económica:
Uno de los puntos más impactantes del memorándum estipula que Estados Unidos y sus aliados occidentales deberán presentar un Plan de Recuperación y Desarrollo Económico para Irán valorado en un mínimo de 300,000 millones de dólares, destinado a reconstruir la infraestructura dañada por los bombardeos previos del CENTCOM.

Garantía de No Escalada: Durante los 60 días que duren las mesas de negociación para el levantamiento definitivo de las sanciones primarias y secundarias de la ONU, Washington tiene estrictamente prohibido aumentar su presencia militar en el Golfo Pérsico o imponer nuevas medidas punitivas contra la economía persa.


Ali Akbar Velayati, asesor del líder de la revolución:
Un error de cálculo en Beirut terminó con la paciencia y se emitió la orden.
La hora cero ha llegado y los lanzadores están siendo preparados.
Vay Net News:
Trump envió mensajes firmes a Irán y advirtió que si Teherán se atreve a atacar, lo que provocaría una reacción de Israel y un mayor aumento de las tensiones y el colapso de las negociaciones, responsabilizará a Teherán.

El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, dice que se ha alcanzado un acuerdo entre EEUU e Irán y que la firma oficial tendrá lugar el viernes (19 de junio) en Suiza.
Después de intensas conversaciones, nos complace anunciar que se ha ALCANZADO el Acuerdo de Paz entre los Estados Unidos de América y la República Islámica de Irán. Ambas partes han declarado la terminación inmediata y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano.
La ceremonia de firma oficial tendrá lugar el viernes 19 de junio en Suiza.
Nos gustaría agradecer a los Estados Unidos de América y a la República Islámica de Irán su compromiso de encontrar una solución diplomática al conflicto. También nos gustaría extender nuestro sincero agradecimiento a nuestros hermanos en este esfuerzo de mediación, el gran liderazgo del Estado de Qatar, por su apoyo para alcanzar este acuerdo. También quiero agradecer especialmente al liderazgo visionario del Reino de Arabia Saudita y de la República de Turquía por sus inmensas contribuciones en este sentido.
Con el acuerdo ya en vigor, los mediadores facilitarán una serie de reuniones esta semana. Estas discusiones previas a la implementación sentarán las bases para las conversaciones técnicas y la ceremonia de firma oficial.

Irán: Gharibabadi: El memorando no significa confiar en el enemigo, sino que fue redactado en una atmósfera de desconfianza, y supervisaremos su implementación de sus compromisos y su adherencia a los términos del acuerdo.
Irán: Gharibabadi: Las amenazas emitidas por Irán esta noche han contribuido a avanzar en las negociaciones sobre algunos temas contenidos en el texto del acuerdo.
Irán: Gharibabadi: Nuestras fuerzas armadas estaban en alerta máxima para dar una respuesta decisiva
Irán: Gharibabadi: Las negociaciones de 60 días comenzarán después de verificar la implementación por parte de Washington de sus compromisos para poner fin a la guerra.
Irán: Gharibabadi: Las negociaciones comenzarán después del levantamiento del bloqueo y la liberación de nuestros activos y fondos congelados.

Declaración del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán:
‘La República Islámica de Irán, bajo el liderazgo de su líder mártir, ha completado su éxito contra el enemigo estadounidense-sionista y, bajo la guía del Líder Supremo (que Dios lo proteja), con el apoyo de todo el pueblo y los esfuerzos diligentes de los guerreros del Islam, después de un difícil e intenso período de negociación de varios meses, y basado en la resolución del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, finalizó el texto del Memorando de Entendimiento relativo a las negociaciones de fin de guerra (negociaciones de Islamabad) entre Irán y los EEUU en la noche del 14 de junio.
Según los acuerdos alcanzados, la guerra y las operaciones militares en todos los frentes, incluido Líbano, terminarán de inmediato y permanentemente a partir de esta noche, y además, el bloqueo naval contra Irán se levantará de inmediato y por completo.
La firma de este memorando de entendimiento se llevará a cabo oficialmente el viernes 19 de junio.
Las negociaciones para un acuerdo final se aplazarán hasta que la otra parte cumpla con sus compromisos según el Memorando de Entendimiento. La República Islámica de Irán agradece los esfuerzos de la República Islámica de Pakistán y el gobierno de Qatar.

El periódico hebreo «Maariv» – Ben Caspit:
Debemos rezar y esperar que Netanyahu, en su desesperación, no se vea arrastrado a acciones verdaderamente imprudentes a medida que se acercan las elecciones. Si quisiera hacer un último favor a este país y a este pueblo, anunciaría su retiro y nos dejaría intentar reconstruir lo que ha dejado en ruinas.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei:
Son los Estados Unidos los que deben asegurarse de que el régimen sionista cumpla con el acuerdo.
El fracaso en implementar el acuerdo resultará en una interrupción de la implementación por nuestra parte.

Esmaeil Baqaei:
Los estadounidenses una vez intervinieron en el tema de la transferencia de materiales nucleares al extranjero y vieron el resultado, por lo que si son sabios, no lo repetirán.
No discutimos los detalles del tema nuclear en el texto del memorando de entendimiento. Se ha acordado en general que dentro de un período de 60 días después de firmar el memorando, se llevarán a cabo conversaciones entre Irán y EEUU sobre el tema nuclear y el levantamiento recíproco de sanciones.
El tema nuclear es claro, y en relación con algunos aspectos de él, incluyendo el enriquecimiento y también las reservas de uranio altamente enriquecido, la posición es clara. Estos dos temas se discutirán durante ese período de tiempo.
No discutimos detalles aquí, y las posiciones de Irán sobre ambos temas han sido claras, pero debemos esperar y ver cómo evolucionan los acontecimientos durante los 60 días de negociación.
 

Líbano y el fin de la guerra en Líbano son una parte integral del entendimiento para poner fin a la guerra.
Líbano aparece tres veces en el Memorando de Entendimiento.
Hemos demostrado en el pasado que estamos decididos en este sentido. En la práctica, hemos demostrado que somos serios.
En el futuro, ciertamente monitorearemos de cerca los desarrollos y, siempre que sea necesario, utilizaremos todas nuestras herramientas para garantizar que se cumplan los compromisos de las otras partes.
 

No tenemos confianza en el régimen sionista y en Estados Unidos. Se ha demostrado que ambos no han sido honestos en el cumplimiento de sus compromisos en el pasado.
Tenemos nuestras propias herramientas, y Estados Unidos debe cumplir con sus compromisos según este memorando de entendimiento y garantizar que el régimen sionista también cumpla con sus compromisos en relación con el cese de la guerra en Líbano.
El incumplimiento de estos compromisos conducirá naturalmente a una acción recíproca por parte de Irán.
Los compromisos son mutuos, y nadie puede esperar que la República Islámica de Irán cumpla con sus compromisos mientras la otra parte se niega a cumplir con los suyos.
 


Según los medios de comunicación iraníes, el proceso de levantar el bloqueo naval de EEUU contra Irán ha comenzado, con varios buques iraníes que han cruzado con éxito la zona de bloqueo sin incidentes.
Press TV informó que tres petroleros y dos barcos que transportaban mercancías iraníes rompieron el bloqueo, mientras que Fars News, citando fuentes informadas, dijo que múltiples buques iraníes habían cruzado el cordón naval de EE.UU. sin obstáculos.
La agencia añadió que un petrolero iraní había salido del Mar de Omán y cruzado la línea de bloqueo en ruta hacia un destino de exportación, otro petrolero se dirigía desde aguas internacionales hacia puertos iraníes, y un buque de carga que transportaba pienso también se dirigía a Irán después de pasar por la zona de bloqueo.


Irán está a punto de reintegrarse gradualmente al orden occidental liderado por Estados Unidos, dentro de ciertos límites, tal como lo ha deseado desde hace tiempo la facción moderada de Irán; su facción de línea dura ha logrado preservar con éxito las fuerzas armadas y su arsenal de misiles, mientras que Israel no logró ninguno de sus objetivos en su derrota más épica de la historia.