El Escudo de las Américas: la nueva arquitectura militar de Washington en la región
El argentino utilizó casi las mismas palabras que el ministro de Guerra estadounidense Peter Hegseth, ayer en Miami, al presentar (después de Trump), el Escudo de las Américas.
Y esta no es la única “casualidad”. Hegseth habló de “coraje” y usó la misma metáfora que Milei en el Congreso. “Tenemos que tener coraje. Tenemos un comandante en jefe (Trump) que marca el rumbo de la brújula”, dijo el norteamericano. ”Y Milei: “Tiempos de cambio requieren un diagnóstico correcto, una brújula moral calibrada y el coraje para actuar” (¿quién habrá escrito los discursos?).
¿Qué es el Escudo de las Américas? Trump lo definió como una nueva coalición militar para erradicar cárteles, criminales, pandillas e “influencias extranjeras hostiles” (léase China). Si bien se refirió constantemente a “todo el hemisferio”, o sea, a todos los países americanos, la realidad es que sólo estaban presentes alrededor de un tercio: 12 de 34 países.
La pluralidad de ideas no fue invitada. Los 12 mandatarios son de derecha o de extrema derecha como Trump y Milei. Estuvieron los representantes de El Salvador, Panamá, Trinidad y Tobago, Paraguay, Ecuador, Honduras, Guyana, Bolivia, Costa Rica, República Dominicana y Chile.
Dos cosas llamaron la atención: primero que presidentes de la talla de Lula da Silva, Claudia Sheinbaum y Gustavo Petro no fueran invitados y segundo: si se trata de combatir las bandas de narcotráfico, ¿por qué razón fueron excluidos nada menos que Colombia y México? ¿Será que el Escudo de las Américas tiene, además, otros objetivos?
A lo largo del discurso Trump fue respondiendo a esa pregunta. Traducido con mis palabras y sin anestesia, Estados Unidos necesita que nuestros ejércitos hagan el trabajo sucio que su gobierno necesita:
- “combatir el acceso de extranjeros que son un cáncer”;
- erradicar los cárteles (los comparó con “erradicar al Estado Islámico de Medio Oriente”. Extraña comparación: ISIS no es un grupo criminal narco sino una formación paramilitar con fines políticos ¿habrá también persecuciones políticas de organizaciones opositoras consideradas terroristas?)
- tener el aval de nuestros países y la cooperación de nuestras Fuerzas Armadas para aventuras golpistas. Algo así como “Si ustedes me lo piden nosotros podemos encargarnos”. El ejemplo fue Cuba, país que según Trump “está al final del camino”. Señalando a los mandatarios que lo escuchaban dijo: “Muchos de ustedes me pidieron que me encargara de Cuba. Me voy a encargar (aplausos de los asistentes). Una vez que lo de Cuba y Venezuela esté claro, bajo la nueva doctrina, no permitiremos que influencias hostiles extranjeras pongan el pie en este hemisferio. Esto incluye al Canal de Panamá”. No nombró a Tierra del Fuego ni al Estrecho de Magallanes, pero también son parte.
- expandir la colaboración de nuestros ejércitos hacia escenarios que convienen a Washington. Trump expresó esto, muy ambiguamente, en referencia a México. En medio de la enumeración de las intervenciones de EEUU (ISIS, Venezuela) dijo: “Tenemos que reconocer que el epicentro de los cárteles es México (…) Yo le ofrecí a la presidenta encargarme de ellos, pero no aceptó”. Y arengó de manera confusa: “Tenemos que erradicarlos. Tenemos que comprometernos de nuevo con la ley y el orden”.
La nueva arquitectura
Trump tiene como meta frenar el declive relativo de la hegemonía norteamericana en el mundo. Su plan incluye la creación de nuevas entidades “multilaterales”, alineadas férreamente con Estados Unidos, que neutralicen las organizaciones internacionales como Naciones Unidas. El Escudo de las Américas es la versión regional de la Junta de la Paz (supuestamente para Gaza) que presentó en enero pasado en Davos.
El Escudo estará dirigido por Kristi Noem, ex Secretaria de Seguridad Nacional, tristemente conocida como la “caza migrantes” ya que durante su gestión fueron asesinados en Minnesota, entre otros, dos ciudadanos estadounidenses que se oponían a las redadas.
Noem definió al Escudo como una coalición militar “del hemisferio occidental que es fundamental para la seguridad de EEUU”. Estas alianzas no son nuevas en América latina, pero habían quedado congeladas a partir de los gobiernos populares de las dos primeras décadas del siglo XXI. Con la creación del Consejo de Defensa Suramericano de la UNASUR en 2008 se fortaleció la consulta y la cooperación soberana entre nuestros países (sin la injerencia estadounidense) al punto que, por ejemplo, se consolidó la región como área de paz.
Por esta razón, el ingreso de nuestros países al Escudo de las Américas sin consultar previamente a los congresos nacionales estaría fuera de la ley.
Antes de que terminara la Segunda Guerra Mundial, EEUU —que ya se autoproyectaba como potencia— creó en 1942 la Junta Interamericana de Defensa (JID). La excusa del aquel momento fue el ataque de Japón a Pearl Harbor. El plan consistió en formar un sistema militar interamericano que actuara mancomunadamente, pero bajo las órdenes estrictas de Washington. En la práctica resultó ser una cadena de mando a través de la cual el Pentágono bajaba la línea política e ideológica a las FFAA latinoamericanas.
En el caso de Argentina, la sumisión al Pentágono se produjo tras el golpe de Estado militar de 1955. El dictador Pedro Eugenio Aramburu se alineó en forma incondicional a EEUU y se permitieron concesiones vergonzosas como, por ejemplo, que una misión militar estadounidense se instalara en forma permanente en nuestro Ministerio de Defensa.
Hasta junio de 2009, el Pentágono tuvo una oficina en el piso 13 del Edificio Libertad, donde se encuentran las máximas autoridades del Estado Mayor Conjunto. Al costado de la puerta una insignia con las banderas de Argentina y EEUU era la única señal de lo que ese lugar significaba. Si por azar quedaba la puerta entreabierta podía verse una enorme bandera estadounidense y un grupo de militares y civiles norteamericanos trabajando, a diario, en el lugar. Fue por orden de la ministra de Defensa, Nilda Garré, que, después de casi 50 años, se puso fin a esa presencia.
El objetivo de la JID fue que nuestras FFAA alcanzaran una total identificación con los objetivos y principios del imperio aun cuando estos fueran en detrimento del beneficio nacional. El Escudo de las Américas busca lo mismo.
Lo dijo claramente Hegseth, el ministro de Guerra: “Queremos que el mundo vea que ser amigo de EEUU es bueno. Compartimos hemisferio, geografía, una cultura cristiana occidental (¿Qué opinará la poderosa colectividad judía de EEUU?); compartimos recursos (¿?) y objetivos. Tenemos que tener el coraje de defenderlo. Tenemos a Trump, nuestro comandante en jefe, que nos marca dónde está la brújula”.
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«NO ES INTERVENCIONISMO»: Noboa aclara sobre el Ejército de EEUU en Ecuador
El presidente de Ecuador ha asegurado que el Ejército de EEUU no llevará a cabo operaciones individuales en el territorio de su país. «Nuestras Fuerzas Armadas no son lo que deben. Quieren también trabajar con el Ejército de los Estados Unidos para operaciones en conjunto«, explicó Daniel Noboa. «No es intervencionismo de parte de los Estados Unidos, no es simplemente una puerta abierta para que hagan lo que quieran […] estamos abiertos a la colaboración y también [a] operaciones conjuntas», añadió. A la pregunta de si existe alguna posibilidad de que Washington lleve a cabo operaciones individuales en Ecuador, el mandatario del país latinoamericano respondió negativamente, argumentando que han llegado a un acuerdo al respecto de esta cuestión. «Nosotros hemos dado todas las facilidades en sí porque sabemos que lo necesitamos y porque la amenaza es grande, regional, pero está muy claro y muy establecido que no pueden trabajar independientemente, sino con las Fuerzas Armadas del Ecuador», continuó. |
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Comienzan a debatir un proyecto que daría inmunidad a militares de EEUU en Paraguay
La Cámara Baja del Parlamento paraguayo tiene programada hoy una sesión para abordar un proyecto de ley sobre cooperación militar con EEUU. Se trata de un acuerdo que permitiría a los uniformados y civiles norteamericanos operar en el territorio del país sudamericano con inmunidades diplomáticas. Además, la iniciativa establece que Washington podría ejercer jurisdicción penal exclusiva sobre sus efectivos en suelo paraguayo. Todos los detalles en el Noticiero de RT: https://sn-esp.site/JgMU |
El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, afirmó que las operaciones conjuntas con EEUU en territorio nacional no representan intervencionismo. Sin embargo, sectores sociales y políticos cuestionan la veracidad de los comentarios, que llegaron después de la cumbre Escudo de las Américas.
El doctor en ciencia política, Luis Córdova-Alarcón, asegura que, con el apoyo militar de EEUU, Noboa busca reactivar el estado de guerra en el país para relegitimarse tras su derrota en el referendo.
Opiniones que incomodan, pero revelan https://sn-esp.site/JnE9
La Casa Blanca afirmó que Colombia no fue invitada al encuentro porque aún no muestra el “nivel de cooperación” que Washington busca, según la portavoz Karoline Leavitt.
La cumbre reunió a presidentes de 13 países latinoamericanos para tratar seguridad regional, migración y narcotráfico, pero dejaron fuera a líderes como Gustavo Petro, Luiz Inácio Lula da Silva y Claudia Sheinbaum, generando críticas sobre exclusión ideológica.
https://sn-esp.site/JqaX
Estados Unidos propone crear una cadena estratégica de islas (tipo “sexta cadena”) para reforzar su control en el hemisferio occidental y limitar la influencia de China.
Se basa en la lógica de la Doctrina Monroe: América como zona de influencia estadounidense.
Incluye una red de islas en el Atlántico y Pacífico (África, Sudamérica y puntos estratégicos marítimos).
Busca controlar rutas comerciales, chokepoints y recursos críticos como el cobalto africano.
Objetivos estratégicos:
Frenar la expansión económica y militar de China en América y África.
Proteger infraestructuras como el Canal de Panamá.
Asegurar capacidad de bloqueo marítimo y respuesta rápida en caso de conflicto.
La propuesta replica el modelo de contención usado en Asia, trasladándolo al “patio trasero” de EEUU, marcando una nueva fase de competencia estratégica global.




