Un golpe fulminante al yihadismo en Mali aniquila a más de 300 terroristas
Junto con las tropas rusas, el 27 de marzo el ejército de Mali entabló una batalla campal en Moura, en el centro del país, y ha aniquilado a más de 300 yihadistas de golpe, que no estaban acostumbrados a que nadie les hiciera frente. Además, ha detenido a unos 50 más.
En lugar de felicitarse por ello, la prensa imperialista y sus ONG han comenzado a protestar por la matanza de “civiles” y el “terror gubernamental”. Se han producido vulneraciones de los derechos humanos, dicen. Incluso la ONU se ha puesto del lado de los yihadistas y quiere abrir una “investigación”. Human Rights Watch habla de “masacre”.
Los terroristas se habían agrupado en Moura, una población de más de 4.000 habitantes, para desplegarse en los países de la costa del Golfo de Guinea y empujarlos a pedir ayuda a los estadounidenses y a los franceses, o quizá a ambos, como en Níger.
Una operación de ese calado no se podía llevar a cabo sin una inteligencia precisa, en la que han participado drones rusos. Las tropas del ejército regular y rusas se desplazaron al lugar en helicópteros de transporte Mi-171, junto con dos helicópteros de combate Mi-35, y cuatro grupos de combate de las fuerzas especiales.
Sorprendidos, los terroristas intentaron huir de la localidad por la llanura, pero fueron interceptados y liquidados por uno de los helicópteros. Los detenidos fueron trasladados por aire fuera del campo de batalla.
Los registros permitieron recuperar importante material militar y destruir una tienda de municiones fuertemente vigilada, y presumiblemente con trampas.
