Sheij Qassem: “Israel” debe abandonar nuestra tierra, humillado y derrotado… No a la normalización
Al concluir la procesión de Ashura en los suburbios del sur de Beirut, el líder de Hezbolá declaró: «Hay cinco principios fundamentales en los que creemos y que anhelamos fervientemente. El primero es que “Israel” no tiene más remedio que retirarse por completo de cada palmo de nuestro territorio libanés y cesar su agresión por aire, mar, tierra y en todas sus formas».
Añadió: «La agresión israelí no ha logrado sus objetivos expansionistas, y este es un punto de partida crucial sobre el que debemos construir»
«Israel» debe marcharse humillado y derrotado
Sheij Qassem afirmó que “Israel” debe marcharse incondicionalmente, y que cualquier compromiso que infrinja la soberanía del Líbano no será válido. «Nadie tiene derecho a firmar ni a aceptar nada».
Declaró que «todas las soluciones deben culminar en la soberanía completa y la independencia total del Líbano. Ni normalización, ni levantamiento del estado de hostilidad, ni concesiones a “Israel”, ni presencia parcial en territorio libanés. “Israel” debe marcharse humillado y derrotado, y así será».
Sheij Qassem afirmó que «el límite de la soberanía se alcanza manteniéndose dentro del marco de los resultados del acuerdo del 27/11/2024, que se aplica exclusivamente en la zona al sur del río Litani y no en todo el sur».
Sheij Qassem a la autoridad: Les tendemos la mano… y estamos con ustedes si eligen el camino de la soberanía
«La Resistencia se mantiene gracias a su existencia, su presencia, sus decisiones y sus capacidades. Es ahora el pilar de la independencia y la liberación del Líbano, y así seguirá siendo». «La Resistencia es este pueblo, esta tierra, la historia, el presente y el futuro», explicó.
Añadió: «El gobierno libanés no puede ser hostil y oponerse a más de la mitad del pueblo libanés mientras continúa funcionando con normalidad. El país se sustenta en su pueblo, no en sus posturas. Quienes ostentan el poder son responsables de preservar el país; se enorgullecerán si obtienen un éxito, y el pueblo les exigirá responsabilidades si fracasan.»
Continuó: «El liderazgo político debe reconsiderar su enfoque en dos puntos: primero, unir las voces, unificar las filas y la posición política contra el enemigo israelí; segundo, dejar de acatar los dictados de la tutela y del enemigo, y dejar de tomar decisiones que sirvan a los intereses de EEUU o “Israel”». Concluyó: «Estamos listos y les tendemos la mano. Aprovechen la oportunidad. La Resistencia es fuerte, y estamos con ustedes si siguen el camino hacia la soberanía del Líbano».
Sheij Qassem enfatizó además la necesidad de «movilizar energías para construir el Estado, rectificar la situación económica, resolver el problema de los fondos de los depositantes, iniciar la reconstrucción, superar la división social y emprender todo lo necesario para abordar los problemas que afrontamos en el Líbano. En la fase posterior a la retirada israelí, estudiaremos conjuntamente la estrategia general de seguridad nacional».
También reiteró la necesidad de “aprovechar el impulso del acuerdo entre Irán y EEUU como un apoyo fundamental para la soberanía del Líbano, una fuerza excepcional que Dios Todopoderoso nos ha enviado como un regalo del cielo”. Luego preguntó: “¿Contra qué tienen que luchar en el Líbano? Hicimos todos estos inmensos sacrificios porque no había equilibrio de poder; por lo tanto, lo restablecimos mediante sacrificios de sangre. Ahora, esta contribución del honorable Irán, debemos aprovecharla en beneficio del proyecto de un Líbano soberano, libre e independiente. Se ha demostrado que Irán es el camino a la salvación”.
Dirigiéndose a las autoridades, Sheij Qassem declaró: “Dejen de seguir las directrices de los países árabes y extranjeros que los presionan para conducirlos a la discordia y a que sirvan a los intereses de “Israel”. Cooperen plenamente con los países árabes y extranjeros que están ayudando al Líbano a lograr su soberanía, y díganles que traduzcan esto en acciones”.
Dijo: «Es inaceptable que algunos países vengan y digan: “Desármense para que podamos ayudarlos”, porque ese es el plan de “Israel”. Queremos Estados que apoyen nuestra soberanía, no Estados que apoyen a “Israel” con el pretexto de nuestra soberanía».
Su Eminencia elogió a «los países árabes y extranjeros que trabajan por la reconstrucción, la restauración de la soberanía, el fortalecimiento del ejército libanés, la expulsión de “Israel” y la creación de un poderoso grupo de presión para impedir que “Israel” logre sus objetivos».
Ashura es la verdadera movilización revolucionaria que cambia el panorama
Sheij Qassem afirmó que «la escena de Ashura representa la verdadera movilización revolucionaria que cambia el panorama y derroca al tirano».
Añadió: «Le decimos al Imam Hussein (la paz sea con él), tal como lo hicieron sus compañeros: “No te he abandonado, oh Hussein”». Y siempre decimos, en los lugares del yihad, del apoyo, del establecimiento de la justicia y de la liberación de la tierra y su gente: «Labbaika ya Hussein» (A tu servicio, oh Hussein).
«Este año, fuimos testigos de una magnífica conmemoración de Ashura y de la presencia de personas en todas partes, a pesar del desplazamiento, el éxodo, el dolor, la pérdida y las dificultades», recordó. Sheij Qassem consideró que «este pueblo es un pueblo orgulloso y puro, que ha aprendido de la escuela del Imam Hussein y se ha mantenido firme».
Añadió: «Alabado sea Dios, que nos ha concedido la oportunidad de vivir Ashura y de establecer una parte de Kerbala». “Sheij Qassem dijo: “Estamos en la Ashura de ese tiempo con el Imam Jomeini, el Imam Jamenei, el ayatolá Sayyid Muytaba, el Imam Musa al-Sadr, Sheij Ragheb Harb, Sayyid Abbas al-Musawi, Sayyid Hassan Nasralá y Sayyid Hashem al-Safiddin. Con los muyahidines, los mártires, los heridos, los prisioneros y con las familias que nos rodearon por todos lados para decir: Kerbala es la arena, Karbala es el campo, Kerbala es la victoria, Karbala es el futuro”.
Continuó: “Llevamos el legado de los mártires, los heridos y los prisioneros; es una responsabilidad que recae sobre nosotros, y protegeremos aquello por lo que se sacrificaron. Todos ellos estuvieron en la Ashura y siguen allí; todos ellos estuvieron en la tierra de Kerbala y siguen allí. Los jóvenes muyahidines en el campo de batalla, las muyahidines en el campo de batalla, el anciano, el niño, el alto y el bajo, todos están en el campo de batalla de Kerbala y todos dan forma a Ashura. Es una copia exacta de la Ashura de Hussein, de Zeinab, de Ali al-Akbar, del infante Abdullah y de Habib ibn Mazahir; todos estuvieron en Ashura, desde el más joven hasta el más anciano.”
Añadió: «Hoy, Ashura se repite. Toda la familia, toda la sociedad, mi señor Hussein, se han ido al sur: a Bint Jbeil, Jiam, Al-Bayadah, Ali Al-Taher, y cada lugar es un sur».
«Fueron al valle de la Beqaa, al monte Líbano, a Beirut, a los suburbios y al norte. Todo el Líbano se ha transformado así en un sur, y nuestra gente en las antorchas de Kerbala». Hoy, hemos pasado de «¡Ah! ¡Ojalá hubiéramos estado con vosotros!» a «Estamos con vosotros y vosotros estáis con nosotros».
Sheij Qassem afirmó: «Ya no nos encontramos ante la Kerbala de la historia; nos encontramos ante una Kerbala conectada desde la historia hasta el presente, hasta el futuro, hasta el Imam Mahdi. Esto significa que la luz comienza a extenderse y la liberación se acerca». Añadió: «Kerbala es la vida misma, la pureza, la fe y el sacrificio. ¡Que no seamos humillados!».
Continuó diciendo: «Voces tímidas se han alzado desde lejos para reprocharnos por estar con Hussein, pero la sangre de los mártires ha estallado para derrotar a los tiranos —EEUU y el enemigo israelí— y para decirles, a través de las ondas, que los husseinistas son los vencedores y ellos, los perdedores». «Nos hemos enfrentado a una guerra de aniquilación dirigida contra la existencia misma de Hezbolá, su comunidad, su gente y los ciudadanos asociados a ella».
«En Líbano, el secretario de Estado estadounidense, el Sr. Rubio, afirma que «Israel» está presente en Líbano porque Hezbolá lo ataca con misiles. No, «Israel» está presente en Líbano porque quiere anexionarse el país y ocuparlo, con miras a la creación del «Gran Israel». La resistencia surgió únicamente a causa de la agresión y la ocupación israelí-estadounidense», enfatizó.
Y reiteró: “Esta agresión por tierra, mar y aire tuvo como objetivo a civiles, árboles, piedras y la vida en todas sus formas, utilizando todo tipo de armas, apoyándose en países y agentes, y mediante planes para sembrar la discordia con el ejército y la comunidad, así como a través de la criminalización política, los bloqueos financieros y los planes para atacar instituciones educativas, escolares, sociales y culturales”.
El memorando de entendimiento: una derrota para EEUU e “Israel”
Sheij Qassem reafirmó: “Nos enfrentamos a una gran guerra y a un inmenso peligro, pues buscaban borrar nuestra existencia. Pero gracias a Dios, gracias a la postura husseinista de todo nuestro orgulloso y amado pueblo, pudimos detener esta agresión y lograr una hazaña magnífica. Lo proclamamos alto y claro: hemos destrozado el proyecto israelí-estadounidense y hemos entrado en una nueva fase”.
Señaló que “la agresión contra el Líbano se produjo paralelamente a la agresión contra la República Islámica de Irán. EEUU e “Israel” también querían borrar a Irán del mapa cambiando el régimen y tomando el control del país y sus recursos. Lo proclamaron, lo planificaron y creyeron que lo lograrían. EEUU incitó al mundo a aliarse con ellos, utilizó a varios países de la región del Golfo y trabajó para involucrar a naciones europeas y globales en el conflicto. El propio dirigente de la OTAN afirmó que 5.000 aviones habían despegado de Europa para apoyar a EEUU en su agresión contra Irán’.
Añadió: ‘Irán se mantuvo firme, presentando al Imam Jamenei como un símbolo, un estandarte, una luz, un guía, una fuerza revolucionaria y un grito de guerra para el liderazgo, el pueblo y la población civil, a costa de inmensos sacrificios’”.
“Irán ha resistido, se ha mantenido firme y ha logrado un memorando de entendimiento, que es una proclamación oficial de la derrota de EEUU e “Israel”. Hoy, Irán está forjando el futuro, no solo para sí mismo sino para la región, y juntos hemos frustrado el plan de aquellos.”
Continuó: «Querían aislarnos y dividirnos, pero actuamos como un Eje, y ese es nuestro derecho natural».
Enfatizó que «EEUU, que posee todas las capacidades del mundo, trabajó para atraer a todos los países a su proyecto de agresión. Por lo tanto, ¿cómo no íbamos a cooperar por nuestro justo proyecto: la liberación de la tierra y la noble Resistencia?».
Sheij Qassem agradeció a Irán diciendo: «Gracias, Irán, para que esta gratitud penetre en las almas enfermas y las venza con su propia amargura. Gracias, Irán. Permaneceremos a tu lado, te queremos con nosotros y queremos ser uno».
“Ha quedado claro que el poder de Irán, unido al de los combatientes de la resistencia sobre el terreno, está contribuyendo a crear el equilibrio necesario que nos impulsa hacia una nueva fase: la destrucción del proyecto israelí como preludio a la expulsión de la entidad israelí de nuestra tierra”, declaró.
Palestina seguirá siendo el principio rector
Sheij Qassem también se dirigió al pueblo de Gaza y Palestina: “Oh, vosotros, gente honorable y devota, el mundo os ha tratado injustamente, pero la sangre de vuestros mártires y los sacrificios de nuestro pueblo seguirán siendo el estandarte fundamental de la libertad, la dignidad y la liberación”.
Añadió: “Estamos con vosotros. Palestina perdurará, y su liberación es el principio rector. Creemos en su liberación junto con su pueblo, y si Dios quiere, ese momento está cerca”.
También rindió homenaje al querido y devoto pueblo yemení, a su noble liderazgo y a sus fuerzas armadas, que se alzaron cuando el mundo entero abandonó a Palestina, el Líbano y el Eje de la Resistencia, a pesar de las terribles circunstancias.
Y elogió al pueblo iraquí —autoridades religiosas, las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), líderes, ciudadanos y gobierno— por su atención, apoyo e inquebrantable solidaridad.
El secretario general de Hezbolá concluyó afirmando: «Los defensores de la justicia prevalecerán y nos mantendremos fieles a nuestro lema: ¡La humillación está lejos de nosotros!».
Fuente: Al-Manar
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Irán está listo para una operación preventiva
Jefe del Centro de Investigación Estratégica del Ejército: En la doctrina ofensiva, también se definen las operaciones preventivas, y si el interés del sistema lo requiere, podemos sorprender severamente al enemigo llevando a cabo operaciones preventivas en áreas desconocidas. Las fuerzas armadas aún no han puesto en funcionamiento una parte significativa de sus capacidades, y el enemigo sabe que si comete algún error, se enfrentará a una respuesta más allá de las fronteras y el Estrecho de Ormuz. En el último mes, estuvimos cerca de la guerra con el régimen sionista varias veces; los lanzadores estaban listos y los dedos en el gatillo para que si Israel no se retiraba, la guerra comenzaría. Farsnews ha publicado un primer lote de documentos israelíes incautados, que revelan intercambios detallados entre el Director General del OIEA, Rafael Grossi, y funcionarios del régimen sionista.
El OIEA está fuertemente influenciado e infiltrado por los EEUU y sus aliados occidentales. Israel y Líbano han firmado un acuerdo marco en el que las FDI comenzarán a retirar sus tropas del territorio libanés
El ejército israelí permanecerá parcialmente en la zona de amortiguación en el sur del país hasta que Hezbolá se desarme, señaló Netanyahu. El acuerdo con el Líbano representa un «duro golpe contra Irán», afirma Netanyahu El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, afirmó además que Israel permanecerá en la zona de seguridad del sur del territorio libanés, esto tras el acuerdo marco recientemente firmado entre ambas naciones. Según Netanyahu, las tropas israelíes permanecerán en la región hasta que Hizbulá se desarme. Indicó que el Ejército libanés podría extender su control sobre áreas específicas del sur, incluyendo dos zonas experimentales. El premier también afirmó que Israel no permitirá el regreso de residentes libaneses ni de miembros de Hizbulá a la zona bajo control israelí. En su opinión, el acuerdo confirma que no habrá cabida para Irán ni para el grupo chií en el Líbano. Los partidarios de Hezbolá han comenzado a reunirse en Dahieh en protesta por el acuerdo firmado hoy entre Líbano e Israel.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, sobre el acuerdo marco: “Damos la bienvenida al acuerdo marco alcanzado hoy bajo el patrocinio de EEUU, que tiene como objetivo asegurar una retirada israelí completa del territorio libanés, restaurar la soberanía del estado libanés y permitir que nuestro pueblo regrese a sus hogares.” “Reafirmamos que solo el estado libanés, a través de sus fuerzas armadas legítimas, tiene derecho a portar armas. Esto está en consonancia con el Acuerdo de Taif, la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU y la declaración de cese de hostilidades de 2024.” Los partidarios de Hezbolá han comenzado un mitin en motocicleta en Beirut con cierre de carreteras reportado en Salim Sleim.
Una gran tormenta popular desde el entorno de la resistencia se alza contra el gobierno colaboracionista de Líbano.
Las personas corean: «Nawaf Salam es un sionista». El ejército libanés es desplegado por las protestas de los partidarios de Hezbollah
Hezbollah dice que confrontará cualquier intento del gobierno libanés de implementar su acuerdo traicionero con Israel.
El grupo dice que no se desarmará ni se retirará de ninguna zona amenazada por el ejército libanés. El diputado de Hezbollah, Hassan Fadlallah, dijo que la aplicación del acuerdo es “imposible, a menos que quieran una guerra civil”. En un informe del WSJ, el alcance del daño infligido a la base de la 5ª Flota de la Marina de EEUU (NSA) en Bahrein tras los ataques iraníes, llevados a cabo entre finales de febrero y junio, fue mucho más severo de lo que se ha anunciado oficialmente hasta ahora.
Según el informe, los ataques repetidos causaron daños en su edificio de mando, al menos una docena de otros edificios, así como 2 estaciones de comunicaciones por satélite AN/GSC-52B. El costo de reconstruir la base de Bahrein solo se estima en alrededor de 400 millones de libras esterlinas. Esta cifra no incluye los costos de eliminación de escombros, fortalecimiento de fortificaciones o reemplazo de equipos. El valor de cada una de las dos estaciones de comunicaciones por satélite destruidas también se estima en alrededor de 20 millones de libras esterlinas. El ejército libanés está golpeando y arrastrando a los manifestantes que salieron en rechazo al acuerdo entre el gobierno libanés e Israel.
Muftí Qabalan rechaza el acuerdo marco entre Líbano e «Israel»
El muftí jaafarí supremo, Sheikh Ahmad Qabalan, rechazó la legitimidad del acuerdo marco entre el Líbano e «Israel», mientras Hizbullah reiteró su exigencia de retirada total de las fuerzas israelíes del territorio libanés. http://es.mdn.tv/9EX8 El Pentágono está OCULTANDO lo que Irán hizo a la base principal de la Quinta Flota de EE.UU.
Un nuevo informe del Wall Street Journal revela que Irán pasó CUATRO MESES bombardeando el núcleo del poder naval de EE.UU. en el Golfo Pérsico con misiles y drones. El daño fue extenso: 1. La sede de la Quinta Flota de EE.UU. ya no es utilizable. 2. La instalación de entrenamiento de las Fuerzas de Seguridad Naval fue destruida. 3. Dos terminales de comunicaciones satelitales fueron desactivados en las primeras horas. 4. Al menos una docena de edificios adicionales resultaron dañados en toda la base. Luego vino el encubrimiento. Washington presionó a las empresas satelitales para restringir las imágenes, el secretario de Defensa Pete Hegseth SE NEGÓ a darle al Congreso una cifra de daños, y la propia estimación de guerra de 29 mil millones de dólares del Pentágono dejó completamente fuera a las bases del Golfo. Ahora el Pentágono está considerando mover instalaciones clave bajo tierra y desplazar la infraestructura más al OESTE, fuera del alcance de los misiles de Irán. NO trasladas tus bases más fuertes después de GANAR una guerra. Ryan Rozbiani @RyanRozbiani |
Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu: Dominamos el sur del Líbano desde la cima de Beaufort.
Y permaneceremos en la zona de seguridad en el sur del Líbano el tiempo que sea necesario. No vamos a retirarnos de ella. El Ministro de Defensa y yo hemos dejado absolutamente claro a las FDI: «Tenéis completa libertad de acción para eliminar cualquier amenaza a nuestros soldados o a los residentes del norte». Dos ataques aéreos israelíes contra Beit Yahoun, en el sur del Líbano, en clara violación del Memorando de Entendimiento entre EEUU e Irán.
La situación en el sur del Líbano en las últimas horas: – La artillería israelí comenzó a bombardear el norte de Beit Yahoun y el campo entre Aita El Jabel y la autopista Beit Yahoun – Tebnine. – El fuego de artillería era para proporcionar cobertura a la 679ª Brigada de las FDI para avanzar al norte de la ciudad. – Hezbolá lanzó una emboscada contra las tropas de las FDI que avanzaban. – La emboscada condujo a enfrentamientos entre los dos, que duraron más de una hora. – Israel respondió con dos ataques aéreos contra posiciones de Hezbolá en el norte de Beit Yahoun. Estados Unidos está considerando la posibilidad de trasladar bases de Kuwait y Arabia Saudita para reducir la vulnerabilidad ante ataques iraníes. Como alternativa, se está discutiendo la posibilidad de ubicarlas en Israel.
El primer ministro libanés, Salam, dice que la principal obligación de Líbano en el nuevo marco es extender la autoridad estatal a través de las Fuerzas Armadas Libanesas en todo el territorio libanés, fortaleciendo el control gubernamental y cumpliendo con los compromisos de seguridad regional.
Embajador israelí en EEUU Yechiel Leiter:
En este acuerdo marco trilateral basado en el rendimiento, Irán está fuera, Hezbolá está fuera y el camino hacia la paz entre Israel y Líbano está dentro. El Comando Central de EEUU anuncia que ha llevado a cabo ataques aéreos en el sur de Irán
Esto marca la primera violación directa del alto el fuego en suelo iraní desde que se firmó el Memorando de Entendimiento. EEUU afirma que los ataques aéreos se llevaron a cabo en respuesta al ataque de Irán contra un buque en el Estrecho de Ormuz. CENTCOM: Las fuerzas estadounidenses llevaron a cabo ataques aéreos contra sitios de almacenamiento de misiles y drones iraníes y posiciones de radar costeras el 26 de junio, calificándolo de «respuesta poderosa» al ataque de drones unilateral de Irán contra el buque de carga con bandera de Singapur M/V Ever Lovely en el Estrecho de Ormuz el día anterior.
La declaración promete seguir coordinando el paso seguro del tráfico comercial a través del estrecho. Declaración de un prominente periodista israelí Raviv Drucker, presentador de un programa popular en el Canal 13 israelí:
«El plan israelí en Líbano es dividir el país y sumirlo en una guerra civil para obligar al gobierno libanés a enfrentarse militarmente a Hezbolá». Mientras que el corresponsal militar Alon Ben David confirmó que «este era el objetivo israelí desde el principio». Karrar Jefe de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní, Ebrahim Azizi:
«EEUU atacó a Irán en medio de las negociaciones una vez más. El fallido presidente de EEUU ha demostrado que no tiene compromiso con los principios de negociación o un alto el fuego. Esta violación imprudente del alto el fuego, como siempre, conducirá a la retirada y al arrepentimiento por su parte. El juego de la culpa ya no funciona». El texto completo del acuerdo marco entre Israel y Líbano. Las disposiciones clave incluyen:
1. Poner fin al conflicto y trabajar formalmente para terminar con el estado de guerra. 2. Israel se retirará de Líbano en fases a medida que se cumplan las condiciones de seguridad. 3. Las Fuerzas Armadas Libanesas asumirán gradualmente el control de la seguridad en todo el país. 4. Hezbolá y todos los demás grupos armados no estatales deben ser desarmados por completo y de manera verificable. 5. Israel dice que no tiene ambiciones territoriales en Líbano y se retirará una vez que se eliminen las amenazas a la seguridad. 6. Líbano reafirma que solo el estado libanés tiene la autoridad para librar guerra y mantener fuerzas armadas. 7. Un mecanismo de coordinación y verificación militar respaldado por EEUU supervisará la implementación del acuerdo. 8. Ambas partes se comprometen a un Líbano soberano y seguro, libre de grupos armados que amenacen a cualquiera de los dos países. 9. EEUU apoyará y fortalecerá las Fuerzas Armadas Libanesas, con asistencia vinculada a progresos verificados. 10. EEUU coordinará la reconstrucción internacional, la ayuda humanitaria y la recuperación económica para Líbano. 11. Líbano y EEUU impedirán que los fondos y la asistencia para la reconstrucción lleguen a Hezbolá u otros grupos armados. 12. Israel y Líbano establecerán grupos de trabajo para negociar un acuerdo integral de paz y seguridad. 13. Ambas partes cesarán las acciones políticas y legales hostiles y cooperarán en el regreso de los detenidos y los restos humanos. 14. Israel y Líbano reconocen el papel de EEUU en el acuerdo y expresan su apreciación por el liderazgo del presidente Donald Trump. Mohsen Rezaei afirma que Irán es “dueño del estrecho de Ormuz”
El asesor militar del Líder de la Revolución Islámica, Mohsen Rezaei, afirmó que Irán ejerce control sobre el estrecho de Ormuz y advirtió a Estados Unidos sobre cualquier intento de interferencia. http://es.mdn.tv/9EX5 |
Misión incumplida
«I.- La reciente guerra impuesta a la República Islámica de Irán por Estados Unidos y su aliado sionista se basó en numerosos objetivos ambiciosos y de gran alcance, entre ellos el «cambio de régimen», el desmantelamiento del programa nuclear iraní, la destrucción de su capacidad misilística y la contención de su influencia regional.
En cambio, Irán no solo sobrevivió a la ofensiva militar más intensa y sin cuartel de su historia moderna, sino que emergió más fuerte, más cohesionado y más influyente que nunca.
El Memorando de Entendimiento firmado digitalmente la semana pasada entre los presidentes de Irán y Estados Unidos es una prueba de la victoria estratégica de Irán. Cada cláusula refleja el éxito de Teherán en el campo de batalla y el fracaso de Washington en el mismo.
Objetivo 1: “Cambio de régimen”: una fantasía que murió en el campo de batalla
Estados Unidos lanzó una guerra ilegal y no provocada con el objetivo declarado públicamente de derrocar a la República Islámica. Durante décadas, Washington había soñado con un Teherán dócil, maleable y libre de la independencia ideológica y estratégica que ha caracterizado a Irán desde la Revolución Islámica de 1979, liderada por el imán Jomeini.
La guerra se presentó como el momento en que ese sueño finalmente se haría realidad.
La estrategia se basaba en la clásica doctrina estadounidense de «cambio de régimen»: bombardeos aéreos masivos, estrangulamiento económico, guerra psicológica y el fomento de una quinta columna dentro de la sociedad iraní. Se partía de la premisa de que la presión sostenida quebraría el sistema y desencadenaría un levantamiento popular contra el gobierno.
En cambio, ocurrió lo contrario.
El liderazgo de Irán se mantuvo intacto y unificado. El asesinato del amado Líder de la Revolución Islámica no fracturó el sistema, sino que lo fortaleció.
El pueblo iraní, que los estrategas occidentales habían supuesto que se alzaría contra su gobierno bajo la presión de la guerra, salió a las calles por millones.
Noche tras noche, durante más de 110 días consecutivos, los iraníes se han manifestado en apoyo del liderazgo y las fuerzas armadas del país. La campaña «Janfeda» (Autosacrificio) se convirtió en un fenómeno nacional, donde ciudadanos comunes expresaron su firme compromiso con el sistema que gobierna la República Islámica y las fuerzas armadas.
La fantasía del “cambio de régimen” no se desvaneció por maniobras diplomáticas, sino porque nunca se fundamentó en la realidad. El sistema iraní demostró su resiliencia. Sus instituciones funcionaron bajo una presión extrema. Sus fuerzas armadas lucharon con cohesión y valentía, manteniendo la eficacia operativa a pesar de la pérdida de altos mandos.
Y, lo más importante, su pueblo se negó a traicionar a su nación. La comunidad de inteligencia estadounidense cometió un error de cálculo catastrófico. Habían asumido que la presión económica se traduciría en descontento político, pero se tradujo en desafío. Habían asumido que los ataques militares doblegarían la voluntad del pueblo, pero la fortalecieron.
El memorando de entendimiento no incluye ninguna disposición para un “cambio de régimen” porque Estados Unidos simplemente no pudo lograrlo. Es una admisión por parte de Washington de que su proyecto fracasó. El sueño estadounidense de un Irán post-Islámico está prácticamente muerto, y la guerra lo demostró sin lugar a dudas.
Objetivo 2: Destrucción del programa nuclear de Irán: un fracaso total
El programa nuclear fue una de las principales justificaciones de la guerra no provocada. Washington y Tel Aviv afirmaron que Irán estaba acelerando su desarrollo hacia un arma nuclear y que la acción militar era necesaria para evitarlo.
Los ataques contra las instalaciones nucleares de Irán —primero en junio del año pasado y ahora durante la Guerra del Ramadán— tenían como objetivo retrasar el programa años, si no destruirlo por completo. La meta era el «enriquecimiento cero»: el cese total de las actividades de enriquecimiento de uranio de Irán, el desmantelamiento de sus centrifugadoras y la eliminación de todo el uranio enriquecido del territorio iraní.
Sin embargo, la infraestructura nuclear de Irán permanece intacta. Las instalaciones de enriquecimiento siguen funcionando. Las centrifugadoras siguen girando. El objetivo de «enriquecimiento cero», tan anhelado por Israel y sus aliados estadounidenses, ha sido abandonado de facto.
Los científicos nucleares iraníes, a pesar de haber sido blanco de campañas de asesinato durante años, han continuado su trabajo incluso en medio de la guerra. Las instalaciones nucleares subterráneas sobrevivieron al bombardeo y el programa nuclear del país demostró su capacidad de resistencia.
El memorando de entendimiento refleja esta realidad. Irán no se compromete a desmantelar su programa nuclear. No hay suspensión del enriquecimiento. No hay transferencia de uranio enriquecido. El único compromiso relacionado con la energía nuclear en el acuerdo es la reafirmación por parte de Irán de su promesa, en virtud del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), de no producir armas nucleares, un compromiso que Teherán siempre ha mantenido y que es totalmente coherente con su programa nuclear pacífico.
Estados Unidos se ha visto obligado a aceptar que los derechos nucleares de Irán no son negociables.
Esto representa un giro radical en los objetivos estadounidenses. Estados Unidos inició la guerra con la intención de acabar con el programa nuclear de Irán. Terminó la guerra al aceptar que dicho programa es permanente.
Objetivo 3: Debilitar el poder misilístico defensivo de Irán – Fortalecerlo en su lugar
El programa de misiles de la República Islámica era otro objetivo primordial. Los estrategas estadounidenses e israelíes creían que un bombardeo incesante paralizaría la capacidad de producción de Irán, destruiría sus arsenales y mermaría su capacidad de proyección de poder.
El objetivo era dejar a Irán indefenso e incapaz de tomar represalias. Se lanzaron mil ataques aéreos contra instalaciones de producción de misiles, depósitos y plataformas de lanzamiento. El objetivo era destruir la capacidad de Irán para amenazar a sus adversarios o defenderse.
En cambio, la industria misilística iraní se ha fortalecido. La guerra proporcionó un campo de pruebas real para la tecnología iraní. El uso de municiones y equipos antiguos allanó el camino para sistemas más nuevos y avanzados.
Las ciudades subterráneas de misiles de Irán, excavadas en las profundidades de las montañas, demostraron ser resistentes a las bombas antibúnker. Las líneas de producción nunca se detuvieron. De hecho, se aceleraron.
El cálculo estratégico de los planificadores iraníes resultó profético. Al distribuir las instalaciones de producción por todo el país, situándolas a gran profundidad bajo tierra y manteniendo cadenas de suministro redundantes, Irán se aseguró de que ninguna campaña de bombardeos pudiera paralizar su industria misilística. Estados Unidos podía destruir objetivos en la superficie, pero no podía alcanzar el corazón de la producción de misiles iraní.
El memorando de entendimiento no menciona el programa de misiles de Irán. No se discutió ni se negoció. Ni siquiera se puso sobre la mesa. Incluso el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, admitió el martes que no figuraba en la agenda durante las conversaciones mediadas por Islamabad.
Estados Unidos se ha visto obligado a aceptar que la capacidad misilística de Irán es una realidad con la que tiene que convivir. El programa que supuestamente debía ser destruido ahora es más fuerte que nunca, y Estados Unidos ha firmado un acuerdo que ni siquiera lo menciona.
Objetivo 4: Contención de la influencia regional de Irán – Ampliado
Washington y Tel Aviv esperaban utilizar la guerra para reducir la influencia regional de Irán. Querían desmantelar el Eje de la Resistencia, aislar a Teherán y reconfigurar el mapa regional a su favor. La estrategia consistía en separar a Irán de sus aliados en Líbano, Palestina, Siria y Yemen, y crear un nuevo orden regional que excluyera a Teherán.
En cambio, la influencia de Irán se ha expandido significativamente. El Frente de Resistencia es más cohesionado y poderoso que nunca. La guerra demostró que Irán no puede ser aislado, que sus aliados son socios estratégicos y que cualquier solución a la seguridad regional debe incluir a Irán.
Hezbolá, Ansarullah, Hamás y los grupos de la resistencia iraquí lucharon junto al ejército iraní, coordinando sus esfuerzos y demostrando la profundidad de la relación estratégica. Este eje demostró ser una alianza genuina, no un conjunto de aliados.
La guerra también puso de manifiesto la debilidad del sistema de alianzas regionales estadounidense. Los estados del Golfo Pérsico, que habían dependido del paraguas de seguridad estadounidense durante décadas, observaron con horror cómo las bases estadounidenses eran atacadas sistemáticamente y la capacidad de disuasión de Estados Unidos se derrumbaba.
La metáfora del «tigre de papel» adquirió un nuevo significado cuando los misiles iraníes impactaron en el corazón de la infraestructura militar estadounidense en la región. Las monarquías del Golfo Pérsico, ante la realidad del poderío militar iraní, se han visto obligadas a replantearse sus estrategias regionales.
Por eso, el Memorando de Entendimiento exige explícitamente el cese de la agresión del enemigo en todos los frentes, incluido el Líbano. Irán no solo se protegió a sí mismo, sino también a todo el Eje de la Resistencia. La inclusión del Líbano en el acuerdo es un claro reconocimiento de que el papel regional de Irán es ahora una realidad permanente e innegociable. Estados Unidos ha reconocido, de hecho, que no puede eliminar la influencia de Irán; debe adaptarse a ella.
Se suponía que la reciente guerra contra Irán sería el principio del fin para la República Islámica. En cambio, fue el principio del fin para la hegemonía estadounidense en la región.
II.- El reciente memorando de entendimiento entre Irán y Estados Unidos para poner fin a la guerra ilegal e impuesta a la República Islámica marca un momento crucial en las relaciones internacionales contemporáneas, que desafía fundamentalmente las suposiciones convencionales sobre la eficacia de la presión militar y la diplomacia coercitiva.
Durante décadas, Washington partió de la premisa de que la «máxima presión» —sanciones económicas, agresión militar y aislamiento diplomático— podría obligar a Irán a capitular ante sus exigencias maximalistas e irrazonables.
Los acontecimientos posteriores a la Guerra del Ramadán han refutado categóricamente esta tesis. Lo que ocurrió no fue la rendición de Irán ante la presión externa, sino más bien el colapso de dicha presión frente a una increíble resiliencia nacional, una adaptación estratégica y una concepción de la gobernanza basada en el principio de que «la humillación está lejos de nosotros».
El entendimiento que Irán logró no le fue impuesto, sino que fue moldeado por las realidades que Irán creó a través de su resistencia indomable, su poder disuasorio y su capacidad para transformar la firmeza militar en victoria política.
El principio de Ashura como doctrina estratégica
Para comprender la postura de Irán, es necesario entender el marco cultural e ideológico que fundamenta su respuesta a la presión occidental. El principio de Ashura, inspirado en el martirio del Imam Hussein (la paz sea con él) y sus compañeros en las llanuras desérticas de Karbala, ofrece algo más que inspiración religiosa; constituye una doctrina estratégica de resistencia digna y necesaria ante una adversidad abrumadora.
Tal como lo expresó el portavoz del IRGC, el general de brigada Hossein Mohabi, las fuerzas iraníes luchan «con la cultura de Ashura y consideran la rendición una deshonra para sí mismas», reconociendo que en esta batalla desigual, «nuestro combatiente o gana o muere como mártir».
Refleja un cálculo fundamental sobre la naturaleza del poder y los límites de la coerción material en la escuela de pensamiento de Karbala, que se encuentra en el corazón de la República Islámica.
Inspirándose en las enseñanzas de Ashura, la nación iraní jamás se rendirá ante las potencias hegemónicas mundiales, pues ha adoptado el lema «nunca a la humillación» como principio rector. Este marco religioso y cultural transforma la resistencia de una opción táctica en un imperativo existencial. Cuando los iraníes dicen «nunca a la humillación», no alardean, sino que expresan un compromiso civilizatorio que ha sido puesto a prueba a lo largo de los siglos.
Fundamentalmente, este principio ha demostrado su relevancia operativa. Frente a un adversario con recursos y experiencia militar superiores, Irán ha recurrido al diseño estratégico y a la preparación para hacer retroceder al enemigo. Como afirmó recientemente Mohammad Bager Qalibaf, presidente del Parlamento iraní y jefe del equipo negociador, Irán no es militarmente más fuerte que Estados Unidos, pero ha librado una guerra asimétrica y ha logrado hacer retroceder al enemigo.
El enemigo, por el contrario, poseía recursos pero carecía de coherencia estratégica.
El estrepitoso fracaso de la “presión máxima”
La piedra angular de la estrategia estadounidense hacia Irán ha sido la denominada campaña de «máxima presión», una política basada en la premisa de que el estrangulamiento económico provocaría un colapso interno o una capitulación política.
Esta suposición ha resultado ser un error catastrófico. La estrategia se basaba en tres pilares: sanciones económicas paralizantes, aislamiento diplomático y agresión militar. Sin embargo, casi un año después de su reinstauración, ninguno de sus objetivos se ha cumplido.
El sector petrolero iraní, principal objetivo de estas sanciones ilegales, sigue operativo. A pesar de la intensificación de las sanciones, la producción de crudo iraní se ha estabilizado en torno a los 3,2 a 3,4 millones de barriles diarios en 2026. Esta cifra supera los niveles de producción registrados durante el primer mandato de Trump, cuando la producción cayó por debajo de los 2 millones de barriles diarios.
Las razones de esta resiliencia son estructurales: el exceso de oferta mundial de petróleo ha limitado el poder de negociación del mercado, China ha absorbido más del 80 por ciento de las exportaciones marítimas de crudo de Irán, y la infraestructura de Irán para evadir las sanciones ha evolucionado desde tácticas improvisadas hasta convertirse en redes sistemáticas.
Quizás lo más revelador haya sido la admisión de los propios funcionarios estadounidenses sobre la ineficacia de las sanciones. Tras la firma del memorando de entendimiento, el vicepresidente JD Vance se vio obligado a reconocer que las disposiciones del acuerdo sobre las exportaciones de petróleo iraní no constituían una concesión importante, ya que lo que había impedido sus ventas de petróleo no eran las sanciones, puesto que estas, en aquel momento, habían perdido prácticamente toda su eficacia.
Esto representa un notable retroceso respecto al objetivo declarado de Trump de reducir a cero las exportaciones de petróleo de Irán, un deseo que el ministro de Petróleo iraní, Mohsen Paknejad, afirmó que «nunca lograrán».
El fracaso de la máxima presión trasciende el ámbito económico. Irán ha demostrado que las amenazas y la coerción externas no generan fragmentación, sino cohesión. El manual de desestabilización —guerra económica, intimidación militar, operaciones encubiertas y manipulación de la información— ha llegado a su límite.
En lugar de aislar a Irán, esta estrategia ha desestabilizado regiones enteras y afianzado ciclos de guerra, al tiempo que ha reforzado la firmeza y la resiliencia iraníes. Estados Unidos, tras agotar sus herramientas tradicionales, se encuentra en una fase peligrosa donde la retórica se ha vuelto más temeraria y el respaldo abierto a los disturbios, las amenazas públicas de uso de la fuerza y el abandono de la moderación diplomática señalan un cambio de la coerción calculada a la escalada impulsiva.
Una diplomacia de fuerza
La diferencia fundamental entre las negociaciones actuales y los esfuerzos diplomáticos anteriores radica en el contexto estratégico. Como enfatizó el negociador principal, Qalibaf, las negociaciones se llevan a cabo ahora desde una «posición de fuerza», con el «estandarte de la victoria en el campo de batalla» como respaldo para la diplomacia.
Esto representa una inversión fundamental del paradigma tradicional, donde la diplomacia solía abordarse desde una posición de debilidad o desesperación. Irán ha trascendido el modelo lineal que separa la guerra de la diplomacia, optando en cambio por ambas simultáneamente.
Este enfoque de doble vía ha demostrado ser decisivo. Si bien los canales diplomáticos permanecieron abiertos, las fuerzas armadas iraníes demostraron que cualquier intento de aprovechar el clima de calma para obtener ventaja militar se encontraría con una respuesta firme e inmediata.
El valor estratégico del estrecho de Ormuz —donde Irán mantiene un control efectivo— ha funcionado como palanca de negociación, garantía y recordatorio constante de los límites de la coerción militar. Como señaló un análisis, Irán ha utilizado el estrecho no solo como un activo militar, sino también como un medio para «transformar la resistencia en el campo de batalla en influencia diplomática».
Las negociaciones en sí mismas han servido como método de lucha más que como señal de retirada, sin dejar lugar a la rendición ni a eslóganes vacíos. Este enfoque se basa en el reconocimiento expresado por el general Yadollah Javani, alto comandante de la Guardia Revolucionaria Islámica, de que «el adversario debe asumir el costo de sus acciones y comprender que no puede imponer sus demandas mediante la presión y las amenazas».
La experiencia de Irán ha demostrado que el adversario debe asumir las consecuencias de sus acciones imprudentes y temerarias, y comprender que no puede imponer sus demandas mediante la presión y las amenazas. Este entendimiento representa un reconocimiento de que la agresión militar ilegal y no provocada no produjo los resultados deseados.
Fundamentalmente, este enfoque ha generado un amplio consenso interno. El reconocimiento de que la diplomacia debe ser la voz elocuente del poderío militar se ha convertido en un principio unificador. Este consenso refleja la comprensión de que los logros militares deben, en última instancia, traducirse en ventajas políticas y jurídicas.
Como señaló Qalibaf, toda guerra que termine en victoria, si no se plasma en un documento legal y político y esas victorias no quedan registradas, no aportará ningún beneficio.
Implicaciones para la región y más allá
La experiencia iraní tiene profundas implicaciones para los países de la región y para el orden internacional en general. Demuestra que la premisa de que una potencia dominante puede imponer su voluntad mediante sanciones y amenazas militares ha sido cuestionada fundamentalmente.
En un mundo multipolar caracterizado por potencias emergentes y nuevos marcos multilaterales de cooperación, la coerción unilateral puede profundizar la resistencia en lugar de imponer la sumisión.
El memorando de entendimiento representa el reconocimiento de que los objetivos estratégicos no pueden lograrse únicamente mediante la fuerza o la presión. Lo que ha ocurrido es que el enemigo ha aceptado los términos posibilitados por la firmeza y la fortaleza de Irán. La lección es que las naciones que se mantienen firmes pueden obligar a sus adversarios a aceptar nuevas realidades.
Este es el mensaje perdurable de Ashura y del levantamiento del Imam Hussein contra el corrupto déspota omeya, adaptado a las complejidades de la política moderna.
La resistencia inquebrantable, combinada con la adaptación estratégica y la demostración de poder, puede transformar la presión militar y política en victoria estratégica. El entendimiento alcanzado por Irán no es un punto final, sino un hito en una lucha más larga, en la que la dignidad, la soberanía y el rechazo a la humillación siguen siendo los principios fundamentales de la política nacional.
A medida que el orden mundial sigue evolucionando, la experiencia iraní ofrece un caso de estudio convincente sobre cómo las naciones pueden afrontar confrontaciones asimétricas y convertir la resistencia en resultados políticos tangibles».
De mucho de lo que se dice aquí debería ser consciente Rusia. El problema es el mismo: los pro-occidentales. En Irán, por ahora, están supeditados a los militares de la Guardia Revolucionaria. En Rusia es al revés, son los militares quienes están supeditados a los pro-occidentales. Lo deseable también sería decir «por ahora», pero eso no es tan claro.
Tan es así que a pesar de lo que acaba de reconocer el Secretario de Estado de EEUU sobre la entelequia del «espíritu de Anchorage» (ha dicho que nunca ha habido tal) al que se aferran como desesperados los euroatlánticos, aún se va a recibir en el Kremlin a los dos enviados de Trump. Lavrov puede seguir desgañitándose contra el «espíritu de Anchorage» (lo acaba de volver a hacer en un discurso, también el día 24) en un ejercicio de descarga física y emocional, pero la realidad es la que es, y no es otra que lo que he dicho una y otra vez: los euroatlánticos del Kremlin nunca, jamás, acaso, ni se enfrentarán a EEUU.
Esta gente no tiene remedio. Y quienes les apoyan, por acción o por omisión, tampoco.
El Lince










