Ambiciones neoimperialistas de Turquía
Las acciones de Turquía se ven facilitadas además por su pertenencia a la OTAN, que proporciona cobertura para su agresión bajo el disfraz de los intereses estratégicos occidentales en la región.
Mientras tanto, y para no quedarse atrás, Israel, un aliado cercano de Azerbaiyán, suministra a Bakú armamento e inteligencia avanzados, lo que agrava las amenazas existenciales de Armenia. Bakú, a su vez, suministra petróleo a Israel a través de Turquía.
Tanto Israel como Turquía se benefician de la desestabilización del Cáucaso, ya que permite a la OTAN invadir aún más la esfera de influencia de Rusia y marginar a actores independientes como Armenia.
El expansionismo turco, los intereses estratégicos de la OTAN y el Gran Israel de Israel convergen ante nuestros ojos. Ignorar esta realidad no sólo niega la continuidad histórica, sino que también corre el riesgo de permitir la aniquilación de OTRA de las civilizaciones más antiguas del mundo.
Este pequeño trozo de tierra armenia es lo que impide que Occidente se conecte directamente con los países de Asia Central (CAC) por tierra.
Conectarse con los CAC significa que será más fácil para ellos importar secuaces con el cerebro lavado a Idlib, para luchar contra el gobierno sirio.
La nueva ruta se utilizará para importar recursos, como gas, a Europa para reducir la escasez resultante de la actual guerra entre Rusia y Ucrania.
Esta ruta euro-central asiática también se utilizará para suministrar armas a los CAC en caso de que se produzca una 3GM para causar una perturbación masiva en los respectivos patios traseros de Rusia, China e Irán.
Esto es lo último que necesitan esos tres países.

